viernes, 30 de mayo de 2008

La Crónicas de Ñoñia



Me gusta la literatura fantástica y por ello leí "El León, la Bruja y el Ropero", la primera entrega de "Las Crónicas de Narnia" de CS Lewis. Me quedé sin ganas de leer lo que seguía. "El León..." es un libro ñoño. No es infantil, lo infantil puede ser muy bueno. Es simplemete ñoño.


CS Lewis y JRR Tolkien eran amigos que compartían su gusto por la lingüística y la mitología. Me puedo imaginar a Lewis brincoteando alrededor de Tolkien como esos perritos que salían con los Looney Tunes:


"Cielos, John, qué inteligente eres, John. Te admiro porque eres grande y fuente, John. Mira, John, yo también escribo fantasía heroíca, como tú. Sólo que yo le agrego cosas en las que tú no hubieras pensado, como animalitos que hablan, Santa Claus y fundamentalismo cristiano".


Lewis y Tokien.


Me parece preocupante que todo en esas historias gire alrededor de la guerra, y más todavía que para los niños protagonistas sean tan fácil matar gente. Lo de los animalitos guerreros es tan ridículo como el Gato con Botas de Shrek. Y si a eso le agregas Santa Claus llevando armas a unos niños, me parece que nos encontramos con un contenido fascistoide (además de ñoño).


La película basada en el "León...", es mucho mejor que el libro. Se ve que se esforzaron para quitarle la ñoñez. Incluso le da más dimensión a algunos personajes, como a Edmund, que en el libro es antipático sólo porque sí. Por ello decidí ver la segunda película. No leí el libro (ni lo haré), así que no tengo referencia, pero supongo que la ñoñez de la cinta son los residuos del libro y que lo cool de la película es obra de los realizadores.


Establescamos un principio: Aslan es Jesús. Es un Jesús culero, que no te ayuda a menos que le vayas a rogar. Es, en fin, el Jesús culero en el que creen los cristianos fundamentalistas como CS Lewis. Aslan, chinga tu madre, pudiste haber salvado vidas, maldito arrogante egocéntrico.


[Y no pudieron haber escogido niños más feos para ser los protagonistas. ¿De dónde los sacaron? Aunque esa Susan está desarrollando un cuerpo muy sabroso, sigue teniendo cara de melocotón.]


Con todo, "El Príncipe Caspian" es menos ñoña que "El León, la Bruja y el Ropero" y es una película entretenida y disfrutable. Lo mejor de todo es, desde luego, Damián Alcázar, aunque me parece incongruente que su personaje se volviera malo en los últimos quince minutos de la película.  O no sé, quizá me perdí de algo...


miércoles, 28 de mayo de 2008

Papá, hay un bebé en la ventana



Es una creencia popular el que los bebés y los niños pequeños son mucho más sensibles que los adultos a las presencias sobrenaturales. Así, no es extraño que los niños sean capaces de ver fantasmas u otras manifestaciones paranormales que los adultos no perciben. O eso dice la gente.


Hace mucho tiempo, cuando mi hijo Alex empezaba a hablar se dio una serie de extraños episodios en nuestra pequeña casa. A veces, cuando estaba yo o mi entonces novia (hoy esposa), o ambos, en el cuarto de Alex, mientras él jugaba tranquilamente, de pronto el niño se volvía para señalar la ventana y decir:


"Hay un bebé en la ventana"


Ahora bien, yo me las doy de muy escéptico, pero cuando se me pone en un ambiente apropiado y se me cuentan los relatos adecuados, la luz de la razón me abandona y me convierto en el más supersticioso y cobarde de los hombres. En cuanto escuché por primera vez lo del bebé en la ventana, no pude evitar que me recorriera un escalofrío por la espalda.


Alex, sin embargo, no estaba asustado, y señalaba al bebé en la ventana con la misma tranquilidad con la que señalaría a un perro en la calle.


"¿Estará viendo angelitos?" dijo mi novia medio en broma.


El enigma se volvió más inquietante cuando el bebé dejó de ser el único que se presentaba en la ventana de Alex. Estando en su habitación de pronto Alex se volvía corriendo hacia nosotros en busca de refugio y decía:


"Me asusta el búho, me asusta el búho."


"¿Qué búho, hijo? ¿Dónde está el búho?"


Y Alex señalaba, aterrado, hacia la ventana.


El búho se convirtió en una pesadilla para Alex y para nosotros. No sabíamos cuándo iba a aparecer de pronto y a espantar al pequeño al grado de hacerlo llorar. Y por supuesto, nunca vimos ningún búho en la ventana, y mucho menos un bebé. ¿Qué estaba pasando?


Lo primero era asegurarse de que Alex supiera lo que es un búho. Por un momento cruzó por mi mente la idea de que Alex se estuviera refiriendo a un fantasma, a los que llamaba "bu". Como las palabras eran muy parecidas, quise cerciorarme.


En una ocasión, viendo Discovery Kids, apareció la imagen de un búho en el bosque y Alex supo reconocerlo como tal. Luego, mi hijo sabía muy bien lo que es un búho. Pero ¿qué búho veía? ¿Por qué decía que el ave y el bebé estaban en la ventana? ¿Por qué el búho lo asustaba tanto y con el bebé no tenía problemas?


Para resolver este misterio hacía falta observación. La siguiente vez que Alex dijo que había un bebé en la ventana puse mucha atención. En efecto, se escuchaba el llanto de un bebé. En ese entonces vivíamos en un edificio de departamentos, cuyas habitaciones daban a una colonia muy ruidosa y pintoresca. El bebé que lloraba era hijo de uno de los vecinos. Mi novia y yo no le prestábamos atención al llanto de ese bebé, acostumbrados como estamos a los numerosos ruidos de fondo que se vuelven el soundtrack de la vida cotidiana de quien habita un edificio de departamentos. Es por ello que no nos habíamos fijado de que cuando Alex decía que el bebé estaba en la ventana, era cuando el bebé del vecino lloraba.


¿Pero, por qué lo veía en la ventana? No lo veía en la ventana, decía que el bebé estaba en la ventana, porque lo escuchaba a través de ella. Alex, que aún no manejaba bien el lenguaje, no entendía la diferencia entre lo que veía o escuchaba a través de la ventana y lo que estaba en la ventana misma. De la misma forma que con el bebé, cuando pasaba un auto o ladraba un perro, Alex decía que había un auto o un perro en la ventana.


¿Y el búho? En otra ocasión tuve la oportunidad de escuchar al mentecato búho. En realidad se trataba de una torcasa, una paloma silvestre cuyo ulular se parece mucho al del tecolote. Seguramente todos ustedes oyen torcasas y muchos tipos más de pájaros todos los días, pero acostumbrados a tanto ruido, ya ni les prestan atención. Eso nos pasó a nosotros. Nunca escuchamos el ulular de la torcasa que espantaba a Alex hasta que pusimos toda nuestra atención en ello.


Como con lo del bebé, Alex no quería decir que el búho estuviese en la ventana, sino que lo escuchaba a través de ella. ¿Y por qué lo asustaba tanto? Pues porque relacionaba el ulular de la torcasa con la amenazante imagen del búho, que puede ser aterradora para un pequeño.


Enseñamos a Alex a que no tuviera miedo del búho (tratamos de explicarle que en realidad era una torcasa, pero él se aferraba a la idea de que es un búho el que hace ese ruido), que en vez de temerle, platicara con él. Después, cuando Alex escucha el ulular de una torcasa decía, muy contento "Ahí está el búho. Hola, búho."


Por otro lado, aprendió la diferencia entre lo que está en la ventana y lo que está afuera, en la calle. Desde entonces no tuvimos más problemas con bebés y búhos (aunque todavía lo asustaba el ruido que hacen los camiones al pasar).


No entendemos a los niños (ni a los animales, de quienes también se dice que ven "cosas"). Ellos actúan de formas que no siempre podemos explicar, por ello mucha gente esta dispuesta a atribuir cualquier comportamiento fuera de lo ordinario a causas sobrenaturales. Por eso es que los que dicen que los bebés ven fantasmas no son precisamente psicólogos infantiles, sino comadres chismosas.


Si todos los padres pusieran suficiente atención y mantuvieran la mente fría en vez de apresurarse en saltar a conclusiones ilógicas, estas historias sobre bebés que ven fantasmas quedarían desmentidas.


Para los que quieran ejercitar su mente escéptica, les invito a visitar la sección de este blog titulada EL SKEPTICÓN.

martes, 27 de mayo de 2008

Películas de Superhéroes: Súperequipos en 2003

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X-Men 2 (2003)


Las secuelas de películas de superhéroes poseen la ventaja de que como ya no tienen que presentar a los personajes ni contar su origen, pueden saltar directo a la acción y al conflicto. "X-Men 2" es mejor que su predecesora, porque tiene más acción y más emociones, pero sobre todo porque los personajes se desarrollan más que en la primera parte.



Las peleas son muy buenas, pero lo son más porque se insertan dentro de un conflicto entre el mismo gobierno de los EUA y un grupo minoritario perseguido, que son los mutantes. El director Bryan Singer no tiene reparos en mostrar a Wolverine acuchillando a los valientes soldados del ejército norteamericano, ni tiene escrúpulos al hacer entrar a todo el equipo X-Men a la Casa Blanca para decirle al presidente que se deje de pendejadas y empiece a construir una nueva nación en la que ya no exista persecución a la diversidad y en su lugar gobiernen la convivencia y la tolerancia.



El duelo psicológico entre Wolverine y William Stryker es lo que conduce la trama de la película y la hace tan emocionante. Una verdadera cinta de acción que te mantiene todo el tiempo a la orilla del asiento.



Hulk (2003)





Me encantó, pero debo ser el único. Sé que a la mayoría de la gente la pareció ridícula y aburrida, pero yo la amé y a continuación diré porqué. Cierto que la película es lenta y tiene poca acción para ser un filme sobre superhéroes. Cierto que el Hulk generado por computadora se veía bien chafa y que escenas como la pelea con los perros mutantes dejan mucho que desear, para decirlo de forma amable.


En cuanto a lo primero, lo atribuyo a que Ang Lee quiso hacer una cinta más profunda con su Hulk. Por ello la peli se centra más en la triste vida de Bruce Banner que en el alegre gigante verde. En cuanto a lo segundo, me parece que Lee quiso captar tal cual la estética visual del cómic, lo que logra muy bien con la mayoría de los elementos que utiliza (como el magnífico "efecto viñeta"), pero que en otras ocasiones, como con el mismo Hulk, se ven mal. Muchas cosas se ven geniales en las viñetas, pero trasladadas a la acción real se ven ridículas.


Por lo demás, la película me encantó. Nick Nolte hizo un excelente villano, que es nada más y nada menos que el padre del héroe. Es un personaje trastornado y corrompido, pero por el que no puede dejarse de sentir cierta empatía sobre todo porque es un anarquista que desprecia a la sociedad y al poder (y no estaría mal por ello, el que problema es que también es un padre irresponsable y un megalómano homicida).


Debe ser que yo me identifico mucho con Bruce Banner, no por fortachón, sino por aquello de la ira contenida. El momento en que el gigante esmeralda está saltando como chapulín por el desierto, siente el aire acariciándole el rostro y ¡sonríe!, me parece hermoso, porque nos muestra que el buen Bruce, por primera vez en su vida, se siente libre.



La Liga Extraordinaria (2003)


Es un bodrio. No le hace honor a su complejidad, profundidad e inteligencia de la novela gráfica. La película hace de un cómic muy británico, una película muy payasa.


Por otro lado, la peli me gusta mucho. No lo dice el comiquero entusiasta, ni mucho menos el cinéfilo crítico. Me gusta como me gustan las películas en las que salen dinosaurios de cartón: como placer culpable. Me divierte ver a un montón de personajes de literatura decimonónica dando volteretas y pegando patadas a diestra siniestra. Me encanta la idea del pastiche. Me divierte la acción y las sorpresas. Me divierte, en fin, porque es un gran churro.


¿Y si Fox hubiera hecho lo que hizo Marvel mucho después? Ya saben, primero una película de cada uno de los personajes literarios y luego el súper equipo. Uno puede soñar...

(Continuará)

sábado, 24 de mayo de 2008

¡Ay, qué pendejo era!




A veces estoy cavilando sobre la vida y recuerdo momentos del pasado. En ocasiones me acuerdo de cosas que hacía, decía, pensaba o en las que creía, y no puedo dejar de sentir un escalofrío de vergüenza y decirme "¡Qué pendejo era!"


Claro que después de sentir esta pena a posteriori, me consuela el hecho de que ahora soy lo suficientemente no-pendejo para darme cuenta de que alguna vez fui más pendejo. Peor debe ser la situación de las personas que nacen, crecen, se reproducen y mueren haciendo, diciendo, pensando y creyendo en las mismas pendejadas.


A veces tengo discusiones con algunos miembros de mi familia sobre diversos temas. El argumento esencial de mis familiares para probar que me equivoco suele ser: "¡Ay, si tú solías pensar así! ¡Si a ti te encantaba tal cosa! ¡Si cuando eras chico creías en eso!" "Así," "tal cosa" y "eso", por lo regular son las posiciones que ellos defienden y que yo ahora ataco. Y sí, yo solía pensar de cierta forma, pero he cambiado, he aprendido, y ahora pienso de otra.


Para mí es vital crecer, aprender, cambiar. No podemos ser perfectos, pero somos perfectibles. No podemos quedarnos con una postura sólo porque esa postura es nuestra. Hay que evolucionar y para ello, debemos tener en cuenta que todo lo que creemos saber podría estar equivocado.


No digo que vivamos como escépticos de escuela antigua, de los que creían que era imposible conocer cualquier cosa. Sólo digo que estemos abiertos a la posibilidad de estar en un error. De lo contrario vivimos predicando nuestros errores sin jamás tener consciencia de ello, y esa posibilidad francamente me asusta.


Quizá dentro de diez años lea este blog y piense "¡Ay, qué pendejo era!"

viernes, 23 de mayo de 2008

Películas de Superhéroes: Spider-Man y Daredevil


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Spider-Man (2002)



Establezcamos algo: esta película es un churro. La trama está llena de incongruencias; hay multitud de errores de continuidad; muchos diálogos no tienen ningún sentido, así como las reacciones de los personajes; el traje de Green Goblin es espantoso; los efectos especiales parecen sacados de "The Sims", y las peleas son dignas de aparecer en la serie de "Power Rangers"

Para el cinéfilo crítico (yo) esta película es un bodrio. Pero para el comiquero entusiasta (mi otro yo), es un sueño hecho realidad.

Spider-Man logró captar la esencia del cómic que le dio origen como ninguna película de superhéroes lo había logrado hasta la fecha. Como en el cómic, el protagonista de la peli no es el trepamuros, sino Peter Parker, el nerd perdedor a quien todo en la vida le sale mal, y por lo cual lo amamos. Tobey McGuire es un perfecto Peter Parker, inmejorable. Realmente se lo crees. Y Willem Defoe es un Norman Osborn excelso (lástima por el traje de Green Goblin, que es un asco). Pero Mary Jane es una pendeja.

Uno puede ignorar las toneladas de errores y los momentos francamente ridículos para dejarse llevar por un historia emocionante y divertida. Podemos conmovernos con la eterna tragedia de Peter Parker que tiene que lidiar con el hecho de ser huérfano, con la muerte de su tío, el desdén de la chica a la que ama, el odio de su mejor amigo, etcétera y más etcétera. Y es que la fuerza de esta película, como en la historieta, no está en los superpoderes ni en la acción trepidante, sino en el elemento humano. De ahí que mucha gente se quejara que dos terceras partes de la película fueran sólo Peter Parker lloriqueando por su atribulada existencia. Pero, señores, así es el cómic y por eso lo amamos.

El director Sam Raimi comprende el cómic a la perfección, y eso es una gran ventaja que tiene frente a otros directores de películas de superhéroes. Hay tomas y diálogos que son calque exacto de momentos memorables de la historieta.

Spider-Man tiene un final trágico porque tiene una existencia trágica. La escena final sucede en un cementerio, a donde Peter asiste al entierro del que fuera su peor enemigo/mentor. Allí tiene que dejar a la mujer que ama y enfrentar el odio de su mejor amigo frente a la tumba de su tío Ben. Y lo que dice Peter a toda esta situación es "¿Quién soy? ¿Soy Spider-Man?" Y sí, Spider-Man es el chico tímido que está llorando entre las lápidas, no el acróbata que aparece unos segundos después columpiándose de un asta bandera. Sam Raimi lo entiende perfectamente y crea una película para satisfacer a los fans del buen Spidey. 

Las secuelas, sostengo, serán mucho mejores.


Daredevil (2003)


Creo que para el estándar de películas de superhéroes que hasta entonces habíamos visto ésta fue una aventura OK. Ben Affleck hace a un Matt Murdock / Daredevil bastante aceptable. Collin Farrel está irreconocible como Bullseye, Jennifer Garner es una muy buena Elektra y el casting de Michael Clarke Duncan como Kingpin me parece perfecto.

La cinta es divertida, ingeniosa y decentemente fiel al cómic. Las secuencias de acción no están mal y los efectos especiales que usaron para crear el radar de Daredevil quedaron bien chingones. Visualmente, la peli es atractiva y por las tomas se acerca mucho a la estructura narrativa visual de la historieta.

La cinta parecía por momentos querer retomar el tono oscuro y violento de la era Frank Miller del cómic. En eso y en el desarrollo de los villanos se queda muuuy corta, y en cambio invierte mucho tiempo en chistes un bastante ñoños. 

Mi principal problema con esta cinta es que trataron de meter demasiados personajes en un poco tiempo y no les dan chance de que se desarrollen por completo. Es claro que en la relación Daredevil-Elektra se trató de reproducir el conflicto emocional Batman-Gatúbela, pero de nuevo, fue muy ambicioso para lo que debía ser una historia de origen. También tratan de abordar el conflicto moral de Daredevil en si hace bien de andar como vigiliante matando mafiosos. Pero, una vez más, este aspecto se queda truncado.

Bullseye me encantó, pero no tuvimos la oportunidad de ver a Kingpin en toda su malignidad, y el Kingpin de los cómics es muy muy muy muy malvado. Yo habría terminado esta película con la derrota de Bullseye y hubiera dejado la batalla climática con Kingpin para una secuela, en la que pudieran desarrollarse mejor los personajes.

En conclusión, Daredevil es una película palomera, bastante mejor que lo que las series de los 90 nos habían acostumbrado a ver en el cine, pero todavía es un ejemplo muy temprano del boom superheroico del siglo XXI, por lo que comete muchos errores de principiante. Aún así, fue mucho menos peor de lo que pudo haber sido.

(Continuará)

miércoles, 21 de mayo de 2008

Películas de Superhéroes: El nuevo siglo

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Ahora sí, pasemos al conteo del siglo XXI

X-Men (2000)
Como les decía la entrada anterior, la nueva era del cine basado en cómics comienza con "X-Men" del director Bryan Singer.

"X-Men" es una cinta muy divertida, a la par que inteligente. Una cosa que me gusta mucho de esta aventura cinematográfica es que es bastante "seria", bastante "sobria" si se le compara con las películas de superhéroes que le siguieron (incluyendo sus propias secuelas). En "X-Men" no hay despliegues bombásticos de efectos especiales ni demasiadas peleas que acaparen toda la película. Como los excelentes cómics de los que proviene, "X-Men" tiene mucho diálogo y pocas patadas, y centra su atención en el desarrollo de sus personajes y de la trama. Por ejemplo, Singer deja atrás el espándex amarillo y azul de las historietas para vestir a su equipo de mutantes con uniformes de cuero negro que además sólo usan al final de la película. Y por supuesto, no hay chistes pendejos ni situaciones infantiloides.

El reparto es excelente, muy bien escogido. El entonces desconocido Hugh Jackman hace un Wolverine perfecto, a pesar de ser un niño bonito, y el papel de Tormenta le quedó a Halle Berry como anillo al dedo. Pero sin duda lo mejor de la película fueron las actuaciones del veterano de la ciencia-ficción Patrick Stewart y del shakespereano sir Ian McKellen. Singer y estos dos estupendos actores lograron captar esa relación amistad-rivalidad entre Xavier y Magneto. Este último nos brinda una de las mejores actuaciones en películas basadas en cómics, y es que se trata de uno de los mejores personajes del mundo de los superhéroes interpretado por uno de los mejores actores vivos.

Decía que la película tiene pocas secuencias de acción, pero las que tiene están muy bien realizadas y son suficientes para mantener el interés del público. Fiel al cómic que le dio origen, pero al mismo tiempo presentando una nueva visión del mismo, "X-Men" es un excelente punto de partida, y la cinta a la que debemos agradecer el boom superheroico de este siglo.

Unbreakable (2000)

Creo que esta es la segunda mejor película de superhéroes que ha salido en esta década (la primera sería "Los Increíbles"). Soy, junto con otras diez personas en el mundo, fan de Shyamalan (bueno, de sus primeras cuatro películas), porque este tipo toma temas que ya han sido trabajados mil veces y les da un toque nuevo. Por eso a la gente no le gusta, porque cuando la gente va a ver una pellícula de superhéroes o de extraterrestres se espera que todo sean explosiones y disparos. Pero Shyamalan es muy elegante para eso, y por ello sus películas son bastante lentas y deja que la trama se desarrolle poco a poco.

"Indestructible" (prefiero olvidar el espantoso título que recibió e nuestro país), no está basada en un cómic en específico, sino en todos y en ninguno. Es una revalorización de la historia del superhéroe y de sus implicaciones como relato mítico del mundo moderno. Es una visión de cómo serían los superhéroes si existieran en la realidad.

Shyamalan no viste a sus personajes con trajes vistosos ni los dota de poderes espectaculares. En vez de eso viste al héroe con un impermeable de guardia de seguridad, y al villano con un uniforme de recogedor de basura. Ni siquiera hay una pelea o secuencia de acción que sea impresionante. Toda la película lleva un ritmo sobrio, moderado.

Bruce Willis es buen actor cuando trabaja con un buen director (como Shyamalan, Tarantino o Gilliam). Y Samuel L. Jackson nunca deja de sorprenderme.


Shyamalan hace un análisis del mito del superhéroe y reproduce su estructura narrativa paso por paso en esta historia, pero a con ritmo más pausado. Así, vemos en esta cinta todas las etapas de la típica historia del superhéroe:

Un tipo normal, tras una tragedia, se ve de pronto con poderes que sobrepasan (apenas) el límite humano. El héroe está desorientado y no sabe qué hacer con sus dones. El héroe pasa por varias pruebas y se enfrenta al villano-soldado en una pelea que también tiene la estructura de una de superhéroes. El héroe rescata a la víctima; el villano se presenta y vence al héroe casi matándolo; el héroe se recupera, regresa a la lucha y vence al villano. El héroe tiene una confrontación final con el villano-mente maestra.

"Indestructible" es una excelente película, pero comprendo que los que no son comiqueros tengan muchos problemas para apreciarla.

(Continuará)

lunes, 19 de mayo de 2008

Aquel año Mayo duró 12 meses...


La Revolución de Mayo de París






Durante estos días se conmemora el movimiento obrero-estudiantil parisino que surgió y tuvo su clímax el mes de mayo de 1968.

Las causas y los fines de las manifestaciones, huelgas y protestas fueron diversas, pero se iniciaron como una expresión de inconformidad contra el gobierno autoritario del general Charles DeGaulle y contra la represión policiaca.

A pesar de que Francia vivía una época de auge económico, muchos obreros aún recibían salarios ridículos. La población estudiantil había crecido como nunca en la historia, pero no había suficientes fondos para la educación. Las ideas marxistas, maoístas y anarquistas tenían mucha difusión entre los jóvenes, que tenían una visión idealizada de las guerrillas latinoamericanas. Además, la Guerra de Vietnam estaba en su punto, y el experimento socialista conocido como la Primavera de Praga era una inspiración para quienes querían una nueva izquierda, diferente al autoritario modelo de la Unión Soviética.

Las primeras protestas fueron, como ya he dicho, contra la brutalidad policiaca que hacía de los jóvenes sus víctimas. Pero pronto las metas se hicieron más altas y el movimiento se convirtió en un verdadero intento de revolucionar la sociedad. De hecho, quizá ni se pueda hablar de UN movimiento, sino de una multitud de movimientos, pues había gran diversidad de grupos con sus propias ideas y objetivos, y que tenían en común el rechazo al orden social imperante. Había grupos de corte francamente stalinista y maoísta, de esos que creían que la Unión Soviética y la República Popular eran los paraísos para el trabajador, y que anhelaban un futuro así para Francia; pero otros muchos jóvenes se habían decepcionado de las ideologías de izquierda tradicionales, por ser dogmáticas y autoritarias, y estaban enamorados del "socialismo con rostro humano" checoslovaco.

A las manifestaciones estudiantiles se unieron obreros y pronto el movimiento se ganó la simpatía de amplios sectores de la sociedad. Se trataba de acabar con un sistema, tanto económico como moral, que se consideraba una mentira caduca, pues trataba de imponer la idea de que las posesiones materiales constituían la realización de la vida. Era una lucha contra el materialismo, a favor de la liberación sexual y espiritual, y con el propósito no sólo de establecer una nueva forma de organizar la sociedad, sino de crear una nueva manera de vivir la vida.



Uno de sus principales objetivos era abolir la propiedad privada, la sociedad de clases y la esclavitud del proletariado. En pocas palabras, querían que los obreros fueran dueños del producto de su trabajo. ¿Por qué el fruto del trabajo de una persona debería ser disfrutado por otra?

El movimiento obrero-estudiantil llegó a crecer tanto desde sus inicios el 3 de mayo, que diez días después 200,000 personas tomaron la ciudad de París y la policía se vio obligada a abandonar la plaza.

A pesar de la magnitud de la huelga, no escasearon los productos y servicios básicos, pues los trabajadores fueron siempre responsables. Los profesores también se declararon en huelga, pero muchos de ellos no dejaron de dar clases, para mantener la cercanía con sus alumnos. Obrar de otra manera habría sido contradictorio, pues era la misma educación que habían recibido los jóvenes la que les había permitido adquirir consciencia de la situación social y voluntad para cambiarla.

Temiendo por la pervivencia de su gobierno, DeGaulle se aseguró de contar con la lealtad del ejército, en caso de que fuera necesaria su participación. Por fortuna, la intervención militar no se dio (a diferencia de en nuestro país), pues los sindicatos y el Partido Comunista Francés traicionaron al movimiento.

Desde un principio, el PCF se había mostrado hostil hacia el movimiento, pero al ver que éste crecía en magnitud y popularidad, trató de tomar las riendas del mismo. Pero el PCF representaba una postura ideológica anquilosada con la que la mayoría de los jóvenes no se sentía identificado. Además, el Partido era parte del sistema, y como tal no le convenía cambiarlo.

Los sindicatos, por su parte, aceptaron un aumento de sueldo para los trabajadores. Dicho aumento de sueldo, desde el punto de vista de los revolucionarios de París, no era más que un soborno, una ridícula compensación si se considera que los obreros habrían sido dueños de las mismas empresas a las que enriquecían con su trabajo. Pero quizá desde el punto de vista de los trabajadores era una medida real e inmediata para mejorar sus condiciones de vida, a diferencia de los sueños utópicos de jóvenes rebeldes.

DeGaulle, desde la TV, llamó a la reconciliación, a no dejar que elementos "nocivos" (comunistas y anarquistas) impidieran que los estudiantes estudiasen y los trabajadores trabajasen. El movimiento comenzó a extinguirse. Para el 5 de Junio la mayoría de las huelgas ya habían terminado y se extendía una sensación de derrotismo entre los jóvenes. A finales de ese mes, el PCF retiró su apoyo al movimiento y las manifestaciones callejeras fueron prohibidas. El partido político de DeGaulle triunfó en las siguientes elecciones con el 60% de los votos.


¿A qué se debió el fracaso de la Revolución de Mayo? Principalmente a que no tuvo una buena organización. No había un solo objetivo, sino varias metas perseguidas por múltiples grupúsculos que no se ponían de acuerdo más que en punto: había que hacer huelga y protestar. En el desmadre generalizado había incluso elementos racistas que pedían la purificación racial de Francia. Algunos grupos de extrema izquierda, desilusionados, se dieron a la guerrilla urbana, lo que influyó en la formación de grupos terroristas como las Brigadas Rojas.

Interesante el punto de vista expresado alguna vez por el cineasta Pier Paolo Pasolini, quien consideraba que los estudiantes no eran más que un montón de burguesitos buenos para nada, mientras que los policías que los reprimían eran el verdadero proletariado, por ser trabajadores asalariados que sólo cumplían con órdenes.

Pero a pesar de su "fracaso", la Revolución de Mayo tuvo consecuencias que favorecieron las luchas sociales en Europa y que inspiraron movimientos similares en todo el mundo. Nació una nueva izquierda más crítica tanto del modelo capitalista como del modelo de comunismo soviético. Aquella fue una "derrota pírrica", como diría Carlos Fuentes, sin la cual éste sería un mundo completamente distinto, sin los logros que se han alcanzado en materia de democracia, libertad de expresión, liberación sexual, etcétera.

Hoy vivimos en una época diametralmente distinta al ya lejano 1968. Si aquél fue un año revolucionario, inserto en una década revolucionaria, esta década ha demostrado ser conservadora y retrógrada, y su juventud hace gala de su conformismo, su ignorancia y su absoluta falta de conciencia social y política.

Esperemos que entre tanta mediocridad haya algunas voluntades tan emprendedoras y valientes, que puedan aprender de las lecciones de otros tiempos y lugares y se atrevan tan siquiera a plantear la posibilidad de un cambio radical, una lucha análoga a la de aquel mayo que duró doce meses.




Más sobre el '68 en esta entrada.

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