lunes, 6 de octubre de 2008

Familias animadas, Parte VI: Los Simpson (Uno)


Anterior: Los Berenstain



Ahora sí, porque se las debía. Había estado evitando hablar de Los Simpson porque es un tema muy delicado. ¿Qué no se ha dicho ya de esta maravillosa serie de TV? De Los Simpsons se podrían escribir libros (se han escrito libros), y creo que si no hay nada nuevo que decir sobre algo, es mejor no abrir la bocota.

La familia Simpson sin duda ha influido en mi generación (los nacidos en los ochenta) y en las generaciones posteriores de forma en la que ningún show televisivo ha influido en la población (bueno, Star Trek influyó en un montón de geeks en los países anglosajones, pero ¿a quién le importa?) Los Simpson nos han influido en el lenguaje, en la forma de expresarnos. Le ha construido a toda una generación de mexicanos un nuevo sentido del humor, diferente al humor tradicional de nuestro país.


Hay momentos simpsonianos que han pasado a formar parte de nuestro imaginario colectivo. Estoy seguro de que a todos ustedes las siguientes frases los transmiten a un momento de la serie, y quizá, a un momento específico de sus vidas:

  • "A la grande le puse Cuca"

  • "Sálvame, Jebús"

  • "Yo estaba diciendo Burns"

Déjese a un grupo de personas el tiempo suficiente y terminarán hablando de los Simpson, ya sea recordando algún capítulo en especial, o comparando una situación de la vida con algo sucedido en Los Simpson, o remitiéndose a algún momento de sabiduría (los hay) que provienen del universo simpsoniano.

Sin duda, más de una vez hemos exclamado "Doh!" cuando algo nos sale mal o hemos murmurado "Excelente", mientras nos retorcemos los dedos. La mayoría de las esposas han gruñido como Marge y no han faltado lapsos de "Perfectirijillo" o de cruel risa nasal "Ja-já".

Por eso, Los Simpson es una familia animada que vale la pena analizarse. Antes de empezar con este breve (largo) recorrido, quizá quieran repasar a las otras familias animadas:


The Simpsons (1987 hasta la fecha)




Los Simpson fueron creados por Matt Groening cuando necesitaba una idea para un show animado. Se le ocurrió diseñar una familia disfuncional, concepto que ya tenía amplios antecedentes, como hemos visto. Groening basó a los Simpson en su familia real, con todo y los nombres. En vez de Matt, habría un Bart.

Los Simpson debutaron en 1987 en el show de Tracey Ullman, del cual ya nadie se acuerda. En ese entonces la animación era burda y los dibujos bastante feos, pero la serie seguiría desarrollándose a lo largo de los más de 20 años que lleva en el aire. Los personajes, la animación, el humor y la temática variarían a lo largo de la longeva vida de esta serie.

A mi gusto, los mejores años fueron los que van de la segunda temporada a la novena. En la décima la serie comenzó a chafear, con giros argumentales ridículos (como la muerte de Maud Flanders y eso de que Skinner no es Skinner) y un humor basado cada vez menos enfocado en la crítica social y más en lo aleatorio y lo absurdo. Curiosamente, esta etapa de decadencia concidió en México con el cambio de voz que le hicieron a Bart.

Con todo, se podían encontrar varios buenos capítulos en las temporadas que siguieron a la décima, y una vez que te acostumbrabas a la chillona voz del nuevo Bart, se podía disfrutar la serie. Pero la espiral de mala calidad continuó hasta la temporada 15, en la que al mismo tiempo la serie tocó fondo y en México se cambió a los actores de doblaje que habían hecho inmortales a estos personajes.

La Edad Oscura de Los Simpson continuó hasta la temporada 18, en la que la calidad del programa empezó a remontar. Las últimas dos temporadas no han estado mal, pero aún es difícil disfrutar con el horrendo doblaje. La película fue de lo peorcito, si hay tres chistes buenos, es mucho.

Por un lado, yo soy de los que votaría porque Los Simpson terminara mientras aún le queda dignidad, pero tampoco quiero que dejen de haber episodios nuevos. Lo más probable es que a los Simpson aún les quede mucho por recorrer en la siguiente decáda.

La Familia:



El padre: ¿Qué se puede decir de Homero Simpson, una de las mentes más grandes de nuestro tiempo. Homero es un ser contradictorio: de pronto tiene destellos de brillantez ("Señorita, en esta casa respetamos las leyes de la termodinámica") pero la mayoría del tiempo es bastante tonto, descuidado, ignorante ("¿Igno... qué?"). Se ha sugerido incluso que tiene episodios de esquizofrenia o psicosis, por lo cual debe ser medicado.



El origen de su idiotez es discutido (en Los Simpson nada tiene continuidad, lo cual es un poco molesto): si es porque tiene un crayón en el cerebro, o se sometió a un experimento del ejército, o por herencia genética, no se puede definir. Se distrae con facilidad y es incapaz de concentrarse en una sola cosa y en darle seguimiento a cualquier empresa, lo que lo he llevado a emprender una serie de proyectos y oficios que nunca lo llevan a ningún lado.

A veces es un padre amoroso, otras veces es descuidado. Lo mismo se puede decir de su papel como esposo: a veces tiene espontáneos episodios de cariño y a veces Marge le reclama por llevar meses sin ser considerado con ella. A pesar de su negligencia, a veces Homero se muestra como un hombre muy amoroso con sus seres queridos, incluso con su olvidado padre, con su déspota jefe y con su aborrecido vecino, Flanders.

Homero tiene una relación de amor-odio con su hijo Bart. En realidad, ambos son bastante parecidos, con la diferencia de que Bart promete ser menos tonto y más inquieto. Bart y Homero han vivido varias aventuras juntos, y en muchas ocasiones son cómplices de travesuras y pequeños delitos. En más de una ocasión, Bart ha demostrado admiración por el patán de su padre. La relación de Homero con Lisa se ha deteriorado y reconstruido en numerosas ocasiones, pero Homero siempre ha demostrado tener un cariño especial hacia su hija. De la pequeña Maggie, Homero parece olvidarse todo el tiempo.

Homero es iracundo, violento. A veces su furia le proporciona valor y fuerza sobrehumanos. A veces es orgulloso, soberbio incluso, con una concepción muy alta de sí mismo. Otras veces se comporta como un cobarde, un perdedor autocompasivo.

Homero es ignorante, maleducado y grosero (en una ocasión se sugirió que no sabía leer, pero esto es absurdo, porque se le ha visto leyendo en numerosas ocasiones, una de ellas, la Biblia). A pesar de estos defectos, ha conseguido un trabajo como Inspector de Seguridad en la Planta Nuclear de Springfield, ciudad en la que Homero ha sido alternativamente un héroe popular o un paria perseguido por una turba iracunda.

Económicamente, la situación no es muy clara. En algunos episodios se ha mostrado que los Simpson no viven nada mal (su casa es enorme, con sótano, ático y un patio lo suficientemente grande para tener una casa en el árbol, un elefante, una psicina y una cama elástica). Tienen dos automóviles y no se ve que les falte la comida en la mesa. Como el único ingreso que recibe la familia es el salario de Homero, debe sospecharse que no gana mal. Pero en otros episodios se muestra a los Simpson como parias, apenas viviendo por encima de la miseria. De cualquier forma, lo que no se discute es que Homero, al igual que los padres animados que lo antecedieron (excepto Harry Boyle) es un empleado asalariado.

Homero es lo que muchos hombres quisieran ser: completamente flojos y glotones, pero que por alguna razón, todo al final les sale bien. ("En cualquier otro país, ya te habrías muerto de hambre"... En México, no, aquí también les va bien a los buenos para nada, miren que hasta se hacen presidentes). ¿Quién no ha sentido el deseo de sentarse frente a la tele a comer rosquillas y beber cerveza por todo un fin de semana?

La influencia de Homero en la cultura popular y en el humor de los que crecimos con él es evidente. Como muchos de los grandes personajes de la literatura, el cine o el arte en general, Homero parte del estereotipo para convertirse en arquetipo. Homero no es la simple caricaturización de un hombre cualquiera: ha ido mucho más allá, se ha convertido en un personaje muy rico y entrañable. Y es que, a pesar de todo, Homero es un buen hombre...

La madre: Marjorie Bouvier es la madre y ama de casa abnegada. Es de esas madres (las hay muchas, seguro la suya es una de ellas) que cree que el ser buena madre y esposa viene necesariamente con el sacrificio llevado al grado de negación de los propios anhelos y deseos.



En el show se ha demostrado que, antes de casarse con Homero, Marge tenía mucho talento, muchos sueños, era una mujer inteligente y liberal. El matrimonio con Homero la ha convertido en una mujer conservadora y con poco interés en lo que sucede más allá de su casa. Marge es el ejemplo de lo que puede sucederle a una mujer inteligente y soñadora si se junta con un patán.

Marge es el verdadero sostén de la familia, por lo que debe mostrarse optimista (pero a veces se encierra en el baño a llorar). Es una madre cariñosa y una mujer responsable.

Sin embargo, Marge también ha probado salirse de la rutina: ha sido policía y consultora de la iglesia, y ha demostrado propensión a las adicciones como el juego, los esteroides y el alcohol, así como furia al manejar. Una vez fue perseguida por la policía a través de todo el estado. Esto demuestra que, a pesar de todo, Marge es tan disfuncional como el resto de los Simpson.

Marge es paciente; tiene que serlo para seguir queriendo a su familia de orates. También ha demostrado tener mucha fuerza de voluntad firmeza en sus convicciones, a pesar de su pasividad y su conformismo aparente.

Es devotamente religiosa y la única que alienta a la familia para que vaya a la iglesia. En el sentido religioso está completamente segura de su fe y no permite que le cuestione o se le propongan otras alternativas. Es tolerante, pero aún así segura de que su posición es la correcta. Tolera el vegetarianismo y el budismo de Lisa porque ella considera que se tratan de sólo una etapa en la vida de la pequeña.

Marge tiene mucho sex-appeal y se mantiene delgada y bien cuidada, al contrario de Homero, con el que, a pesar de todo, parece tener una vida sexual satisfactoria. En este aspecto, Marge es una mujer moderna, aunque en otros aparezca como un poco retrógrada.

Dato curioso: la idea detrás del cabello tan estrafalario de Marge era la de esconder largas orejas de conejo, una sorpresa que se revelaría sólo al final de la serie. Después de los primeros capítulos, la idea fue desechada.


3 comentarios:

Raúl H. Pérez dijo...

Genial. Felicitaciones por el artículo, Mike.

Sólo un detalle: "Es devotamente religiosa y la única que alienta a la familia para que vaya a la iglesia. En el sentido religioso está completamente segura de su fe y no permite que le cuestione o se le propongan otras alternativas."

Marge es la única que aopya a Lisa cuando esta se enfrenta a Ned Flanders en un juicio sobre la enseñanza de la teoría de la evolución en las escuelas. Marge incluso lee El origen de las especies de Darwin.

Saludos.

Ego sum qui sum dijo...

Cierto, pero también es la que se malviaja cuando Homero y Bart convierten al catolicismo.

Gracias.

Morocco dijo...

Yo siempre he cosiderado ke la estupidez de homero (al igual ke su calvicie) se debe a la conjunción de tanta cagada.

Saludos.

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