lunes, 27 de septiembre de 2010

The Matrix y la navaja de Okham



Pues ésta es la premisa: En un futuro indeterminado las máquinas han conquistado el mundo tras una guerra con la humanidad. Como los seres humanos bloquearon la luz solar, las máquinas "cultivan" humanos para obtener de ellos su energía. Para este propósito, los humanos permanecen sumergidos en una especie de sueño o realidad virtual (la Matrix) en la que llevan una existencia común y corriente en un mundo análogo al de finales del siglo XX. Luego, muchas patadas, balazos y efectos de bullet-time.


Pero, un momento... ¿por qué las máquinas necesitaban energía humana? ¿No podrían obtener su energía directamente del calor de la tierra (energía geotérmica), tal como lo hacían los humanos supervivientes en Zión? Además, ¿cuánta más energía podrán obtener del calor de un cuerpo humano? ¿No se invertiría más en energía en almentarlos y mantener la Matrix que la que se pudiera obtener de ellos? ¿No habían oído las máquinas acerca de la segunda ley de la termodinámica? Definitivamente la energía geotérmica parece la mejor opción.

Pero bueno, concedamos que a las máquinas no se les haya ocurrido usar la geotérmica, o que por capricho quisieran usar la energía de los seres vivos. ¿Por qué no usar vacas? Las vacas nunca se rebelarían y la Matrix sólo tendría que ser una gran extensión de verdes prados.




Pero bueno, concedamos que las máquinas quisieran usar a seres humanos, por algún sentimentalismo (ellos fueron sus creadores). ¿Por qué la Matrix tenía que recrear el mundo a finales del Siglo XX? En esa época las personas ya tenían computadoras y una serie de imágenes provenientes de la ciencia-ficción que les permitiría comprender, después de un primer shock, qué onda con el mundo real. En cambio, si hubiesen sumido a la humanidad en una especie de eterna Edad Media, las personas nunca habrían podido comprender el escenario postapocalíptico, ni el mundo dominado por máquinas, ni el concepto de Matrix, ni qué chingados es una computadora o una nave espacial, por lo que nunca habrían podido despertar y, de hacerlo se habrían vuelto locos al contemplar un escenario para el que no tienen referencias.


Pero bueno, concedamos eso por un sólo propósito: hacer una película bien chingüengüenchona con muchas patadas, balazos y efecto bullet-time que te haga salir del cine sintiendo que diste el viaje más alucinante de tu vida (con un par de secuelas innecesarias y olvidables, eso sí), aunque con una premisa que, si se piensa un poquito, se cae como castillo de naipes.


¿A qué viene todo esto? Bueno, de cierta forma The Matrix es una teoría de la conspiración, porque tiene el siguiente esquema:


"Pss, pss. Hey, te tengo un secreto. En realidad el mundo que vemos no es como parece. Todo son apariencias. El mundo está dominado por _____________ [inserte aquí "máquinas", "aliens", "masones", "el NWO", "emos" o lo que usted quiera], que lo controlan todo!".


William of Okham, nos dice que "la explicación más sencilla es a menudo la acertada" (no lo dijo con esas palabras, pero ésa es la idea), y a ese principio se le conoce como la Navaja de Okham. Ahora bien, por explicación "más sencilla", no se quiere decir "la más simplona", sino la que requiere de menos supuestos desconocidos o improbables.


Para aceptar la premisa de Matrix requerimos admitir una larga serie de supuestos improbables, pero eso no importa, porque se trata de una película (muy chida), no de una propuesta de explicación de la realidad. Las teorías de la conspiración, por otra parte, sí son propuestas de explicaciones de la realidad y, al igual que The Matrix, para aceptarlas requieren de admitir muchos supuestos improbables.


Por ejemplo, la teoría de la conspiración que dice que el HAARP es un arma construida por EUA, y capaz de producir terremotos y desastres climáticos , con la cual atacaron Haití, Chile y China hace unos meses. Ni siquiera es necesario explicar lo que realmente es el HAARP, ni dar algunos datos científicos para demostrar lo improbable que es (como que el clima y los terremotos no tienen nada que ver y que por lo tanto estaría muy cañón que la misma arma pudiera hacer ambas cosas, o que la energía necesaria para mover las placas tectónicas sería descomunal, y no algo que pudiera dirigirse desde un rayito en América del Norte). Por ejemplo, ¿no tendría más sentido que si los gringos fueran a construir un arma capaz de hacer tales cosas, la harían en un lugar cuya existencia no se conociera, o del cual no se podría sospechar (como una fábrica de Hello Kitty, digamos), en vez de hacerla en unas instalaciones militares en las que se realizan investigaciones de naturaleza compleja y difícil de entender, que daría lugar a que los ignorantes y paranoides sospechen de ellas? Para admitir esta teoría hay que aceptar supuestos improbables y contradictorios a lo que sí se conoce.


Una de mis teorías de la conspiración favoritas es la del viaje a la Luna, en la cual creí fervientemente cuando era un adolescente crédulo y fantasioso. No tengo que explicar cómo sabemos que sí se llegó a la Luna y rechazar los "argumentos" de los conspiranoicos uno por uno, (como lo de la bandera que "ondea", que era en realidad de una tela plasticosa sostenida por un alambre que el astronauta no esitró bien y por eso quedó arrugada). Sólo tengo que decir ¿No es poco creíble que el imperio más poderoso de la tierra orquestaría un fraude muy canijo y luego publicara descuidadamente unas fotos truqueadas que cualquier pendejito podría analizar y darse cuenta de que son falsas? ¿Es decir, de verdad se le escaparía a la NASA, mientras preparaba su malévolo fraude, el detalle de la bandera que ondea? ¿Y, hostia, acaso sí hay viento suficiente en un estudio de TV como para hacer ondear una bandera? ¿No tendría sentido que los soviéticos, rivales de EUA en la carrera espacial y con un servicio de inteligencia megachingón detectaran el fraude y lo denunciaran ante todo el mundo? Para admitir esta teoría hay que aceptar muchos supuestos improbables y contrarios a la razón.


Ésta no es una teoría de la conspiración, pero como tales, se trata de una creencia irracional: la de los niños índigo. Para admitir la existencia de los niños índigo tendríamos que conceder que A) Existe el "aura"; B) Existen personas con poderes especiales; C) El aura puede ser "vista" por personas con poderes especiales; D) Hay niños con aura de color índigo; E) Los niños índigo tienen poderes mentales, inteligencia, creatividad, sensibilidad, etc.; F) Existen seres mágicos como hadas y duendes; G) Tales seres pueden ser vistos por los niños índigo... Es decir, una suposición improbable, incomprobada y desconocida tras otra. No hay, pues razones para creer en la existencia de los niños índigos, si hay otras explicaciones más sencillas, por basarse en premisas conocidas y comprobabas: existen niños con coeficiente intelectual alto, con trastornos de atención o de conducta, con hiperactividad o simplemente con personalidades peculiares. Y por ello, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no hay niños índigo, que los gringos sí llegaron a la Luna y que me maten si sé qué demonios es el HAARP, pero que no causó los terremotos en Haití, Chile y China.


Y así funciona la navaja de Okham.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Niños Héroes



Pos sí, hombre, pos sí. Que lo de los Niños Héroes nos lo maquillaron para que se viera muy bonito y épico y así tapar un hecho por demás vergonzoso en la historia nacional, ni hablar. Que lo de Juan Escutia arrojándose con la bandera para salvar a nuestro lábaro patrio es una de las más grandes magufadas de las que nos han dicho en la escuela, ni se diga. Que ensalzar a unos chamacos que murieron en la guerra es mórbido, y debería ser motivo de vergüenza y horror, no de conmemoración, pos sí.


Pero, coño, algo de respeto merecen los cadetes del Colegio Militar, que demostraron tener algo de agallas, en una situación en la que todo el mundo se estaba culeando, pues a pesar de ser un repoquito contra un rechingo, se mantuvieron firmes y lucharon hasta el final. Y si vemos lo que otros andaban haciendo por esos días, con mayor razón salen bien parados los chamacos.


Siempre nos dicen y recontradicen que los malvados gringos se aparecieron un buen día frente a Chapultepec, masacraron a los cadetes y se quedaron con Texas, California, Nuevo México, Utah, Nevada y Arizona (de donde ahora nos quieren sacar, los culeros). Pero se les olvida decir que junto a la culerez de los gringos, imperio mala onda que desde entonces ha estado de bully con nosotros, está la culpa de no pocos mexicanos en cangrejismo proverbial.


Andaba un don nadie llamado Gabriel Valencia en la presidencia de la República cuando ¡mierda! los gringos invadieron. Y no sé qué les digan a los niños gringos en las escuelas, pero ni madres con sus pinches casus belli, que esos territorios desde hace harto que los andaban zopiloteando. Pues que manda don Gabriel a Mariano Paredes para detener a los gringos, ¿y qué hace el buen señor? Desobedece al presidente, se levanta en armas y aprovecha para tomar el poder.


A Lucas Alamán, aprovechando el desmadrito, le pareció buena idea exigir que se instaurara una monarquía encabezada por un príncipe católico bajo la tutela de España, como Dios manda, pero parece que nadie le hizo caso.


Pero Valentín Gómez Farías y Antonio López de Santa Anna (que ya había sido presidente federalista y luego centralista) decidieron pronunciarse contra Paredes y restaurar el federalismo, lo cual consiguieron.


Y mientras los mexicanitos andaban cociendo habas, ¿quién chingado defendía la Patria? Mariano Arista, pero no le fue muy bien, sobre todo porque no recibía ayuda ni instrucciones del gobierno, principalmente porque ni gobierno había. Ah, pero eso sí, su Alteza Serenísima fue valientemente a defender Coahuila, y hasta derrotó a los gringos en Angostura, pero el muy meco en vez de asestarles el golpe fulminante los dejó escapar para que se rearmaran.


Aburridos los gringos de tratar de invadir por el norte, decidieron atacar la "Tres Veces Heroica Ciudad de Veracruz" (porque tres veces se la chingaron, dos los gringos y una los franceses), por donde entraron como John por su casa y avanzaron hasta la Ciudad de México, donde sostuvieron batalla en el Castillo de Chapultepec, mataron a un montón de soldados, incluyendo a nuestros imberbes en cuestión e hicieron prisionero a don Nicolás Bravo, uno de los pocos valientes que todavía quedaban en nuestra patria jodidita y tuillidita.


¿Y qué fue lo que pasó? Nada, pos que los gringos tomaron el DeFectuoso y el 16 de septiembre de 1847 la bandera de las barras y estrellas ondeó en Palacio Nacional (este Bicentenario también se cumplen 163 años de esa heroica batalla, fuck yeah). Y uno hasta se imagina el dolor y la humillación de los mexicanos en las calles, algo así como los franceses que lloraban de rabia mientras las SS desfilaban por las calles de París... ¿No es conmovedor? ¡Pos están mal! ¿Qué hicieron nuestros mexicanos al grito de guerra? ¡Vitorear al general Winfield Scott y ofrecerle la presidencia de la República! ¡Hágame usted el puto favor! Me imagino el sacón de onda del general Scott, así de "Fuck, have some dignity, you greasers!" (eso sí, fueron la plebe, los de los barrios, los que se opusieron al invasor y los agarraron a pedradas).


Y pa' que tengan una idea, entre diciembre de 1845 y febrero de 1848, años entre los que transcurrió la guerra, México tuvo SIETE fulanos diferentes que sirvieron como presidentes, repartidos en DIEZ periodos presidenciales (y los que repitieron no fueron consecutivos). ¡No mamar!


Pos sí, hombre, pos sí. Junto a tanta pusilanimidad, los chavos que dijeron "De aquí no nos movemos", aunque fuera por ingenuotes, sí que salen muy bien parados, y hasta se merecen el calificativo de héroes y todas las rotondas que quieran hacerles.


¡Y viva México!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Mientras tanto, en el Salón del Kapitalismo...

Mientras tanto, en el Salón del Kapitalismo...


LUTHOR: ¡Orden! ¡Orden! Vamos a ver el reporte de hoy. Como ustedes saben, mis malvados secuaces, nuestra organización se ve amenazada por un peligro con el que no contábamos: ¡El narcotráfico! El Acertijo tiene un reporte. Ed, por favor.


ACERTIJO: Les tengo un acertijo, ¿cómo neutralizar los derechos laborales sin cambiar la ley? Fácil: con nuestro plan DESEMPLEO DEL MAL, según el cual mantuvimos una tasa de desempleo lo suficientemente baja para poder controlarla, pero también lo suficientemente alta como para que la necesidad de empleo obligue a los trabajadores a aceptar cualquier condición laboral, incluso en contra de sus derechos, con lo que logramos exitosamente neutralizar las leyes del trabajo y exprimir al máximo a los trabajadores, beneficiando con ello a nuestros amigos, los empresarios.


LUTHOR: ¿Y bien? ¿Qué salió mal?


ACERTIJO: ¡Eso sí que es un acertijo! Los desempleados, y sobre todo los mal pagados policías y militares, pasaron a engrosar las filas del crimen organizado. ¡Pero eso no es lo peor! Los jóvenes de clases bajas, notando que por más que estudiaran les esperaba un futuro incierto y sin empleo, vieron en el narco una aventura con posibilidades de lucro fácil, para la que no había que estudiar. Así que el ejército del crimen organizado tiene cada vez más guerreros.


LUTHOR: ¡Alarmante! Ahora tú, Brainiac, cuéntanos que ha pasado con tus investigaciones.


BRAINIAC: Pues bien, Luthor, como sabes, mi inteligencia de nivel 12 diseñó un plan aparentemente a prueba de errores. Como ustedes sabrán, a pesar de sus intelectos no tan superiores, para que el kapitalismo funcione es necesario inculcar ciertos valores en el rebaño. El consumismo, el materialismo y el egoísmo fueron fundamentales. También erradicamos con bastante éxito ideales como la búsqueda de un mundo mejor, la justicia social y la solidaridad, para evitar que molestas revueltas nos estorbaran. Pero alas! No pensamos que pasaría lo que pasó.


LUTHOR: ¿Y qué pasó?


BRAINIAC: Creamos exitosamente generación tras generación de gente con nuestros valores kapitalistas y sin los otros, con la esperanza de tener yuppies idiotas por un lado, y sumisos borregos por el otro. Pero no contábamos con que para alguien egoísta y consumista, que además ha perdido toda esperanza en el futuro y que cree que hacer cualquier cosa para enriquecerse está bien, encontraría en el narcotráfico una opción muy atractiva. Muchas personas, sobre todo jóvenes, ven que con el narco pueden tener poder, dinero y mujeres.


LUTHOR: ¡¿Pero no temen a la muerte prematura?!


BRAINIAC: ¡NO! Les hemos inculcado nuestra ideología de vivir el aquí y el ahora, para que consumieran mucho y no pensaran siquiera en formarse para ser mejores humanos, ni mucho menos en contribuir a la construcción de un mundo mejor. Ellos prefieren vivir una efímera vida de poder, dinero y mujeres, que una larga vida sin oportunidades de obtener esos tres elementos, los cuales, mediante nuestro control mental, les hemos hecho creer que son los únicos valores importantes de la vida. Nosotros temíamos una rebelión de gente que buscara un cambio. Ahora enfrentamos una revuelta de individuos a quienes sólo les importan ellos mismos y que harán cualquier cosa para obtener lo que quieren.


LUTHOR: ¡Maldición! ¿Y cómo afecta esto a nuestros intereses? ¿Podrías explicarlo, Sinestro?


SINESTRO: Aunque los narcos toman mucho del kapitalismo, constituyen una amenaza para el sistema que hemos creado, basado en la sumisión, las jerarquías y el orden. Los narcos pueden ascender rápidamente en la jerarquía por medio de la violencia y crear situaciones caóticas. Además, si bien el kapitalismo siempre se ha basado en la guerra, durante más de 60 años habíamos logrado exitosamente mantener la violencia fuera del territorio kapitalista y circunscrita a territorios de gente inferior, donde no hacía daño y sí beneficiaba mucho. Los narcos han traido la violencia a nuestro entorno. Amenazan a nuestros empresarios y los privan de su poder. ¡Los pobres!


LUTHOR: Pero, ¿cómo pudo suceder esto? ¿Quién podría estar detrás de este designio?


Se escucha una risa que hela la sangre de todos los presentes. Una figura pálida y desgarbada surge de entre las sombras.


LUTHOR: ¡Tú!





JOKER: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Sí, yo. No lo veían venir, ¿verdad?


LUTHOR: ¡Maldito payaso loco! ¿Qué has hecho?


JOKER: ¡Ah, tontos! De seguro creían que un super boy scout se opondría a ustedes. ¡Jamás se imaginaron que el sistema que crearon les explotaría en la cara!


LUTHOR: Joker, no seas tonto. ¡Detén esta locura! Si te unes a nosotros podrás tener poder y riquezas ilimitados y estables.


JOKER: Lexie, amigo, a mí no me importan esas trivialidades. Yo soy un agente del caos. ¡Yo quiero ver ríos de sangre, ciudades en llamas, y globos con forma de perritos! ¡Y eso es justamente lo que tendré!


LUTHOR: ¡A él!


Los villanos se abalanzan sobre Joker, pero él arroja una bombita de humo al suelo y desaparece entre una nube y una carcajada.


GRODD: ¡Les dije que esto pasaría!


LUTHOR: ¡Demonios! ¡Debemos luchar contra el Joker con todas nuestras fuerzas! Para ello necesitamos a... ¡EL GENERAL!





GRODD: ¿El General? ¿Hablas en serio, Luthor? Es un bruto gigante con fuerza para destruir poblaciones enteras. En su búsqueda del Joker, podría aplastarlo todo a su paso.


LUTHOR: ¡No hay tiempo para sutilezas! Quiero que todos y cada uno de nosotros salga en busca de Joker. Lo quiero vivo o muerto... de preferencia muerto.


BLACK MANTHA: ¿Podemos matar gente inocente en el proceso?


LUTHOR: No seríamos supervillanos si no lo hiciéramos.


TODOS: ¡YEAH!


El resto es historia.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Los conocimientos influyen en la percepción



Aunque la realidad existe per se y de forma independiente a nuestra percepción, nuestros conocimientos previos pueden influir e incluso determinar la forma en la que percibimos el mundo. Nuestros sentidos e inteligencia son limitados y de ninguna manera hechos para percibirlo o comprenderlo todo; por ello el ser humano inventa códigos para explicarse el mundo que lo rodea y transmitir sus conocimientos a otros seres humanos. Nuestro conocimiento de esos códigos influye la manera en la que percibimos las cosas.


Aterricemos esto en unos ejemplos sencillos: cuando no conocemos un idioma, al oírlo hablar es solamente para nosotros una serie de sonidos ininteligibles, y si lo vemos escrito será un montón de letras, pero no palabras y menos aún conceptos que podamos identificar. Conforme empezamos a familiarizarnos con el idioma, nos damos cuenta de que suena distinto a otros, aunque aún no podamos distinguir palabra por palabra. Cuando conocemos bien el idioma, entonces podemos comprender palabra por palabra y ya no es más un washa washa sin sentido.

El ejemplo anterior es por demás sencillo y obvio, pero aquí les va uno más interesante. Recuerdo que en el libro La sintaxis de la imagen se mencionaba que unos investigadores habían mostrado una fotografía de un pastel a unos aborígenes australianos. Pero ellos no pudieron ver el pastel; lo único que pudieron percibir fue un montón de manchas. ¿Por qué? Nos preguntamos. Al fin y al cabo, el pastel está ahí, ¿no? No. En realidad lo que está en la fotografía es una serie de líneas, puntos y formas, que nosotros estamos educados para interpretar como una imagen, a través de la larga tradición pictórica de la que gozamos en Occidente. Pero los aborígenes, que no tenían una tradición pictórica muy desarrollada, ni estaban acostumbrados a representar ni ver objetos tridimensionales complejos en plataformas bidimensionales, simplemente no podían interpretar esas formas como un pastel.



Bueno, pero tampoco hay que irnos a extremos como el caso extravagante de los postmodernistas que afirmaban que los indígenas no podían ver las grandes naves europeas. Obviamente sí podían verlas, aunque no pudieran entender de qué se trataban esas insólitas moles flotantes. Es lo que le pasaría a cualquiera de nosotros al estar frente a un artefacto desconocido: claro que lo veríamos, pero no entenderíamos qué es ni cómo funciona.

¿Difícil de creer? Vean lo que pasa cuando una persona que no está acostumbrada a jugar videojuegos tridimensionales de pronto se pone frente a uno. La persona no conocerá el código con el que el videojuego representa la profundidad, la distancia, la dirección y el movimiento (los cuales no están ahí, de la misma forma en que el pastel no está en la foto) y por lo tanto no podrá ver lo mismo que el jugador experto ve en pantalla. Esto sucedió cuando inicié a mi novia en el arte de los videojuegos: simplemente no veía lo que estaba pasando, para ella todo era una sucesión desordenada de colores brillantes y polígonos.

Cuando doy la clase de historia del arte a mis alumnos, les hago notar el gran invento que es la percepción: cómo los pintores del Renacimiento descubrieron que al colocar un objeto más arriba y más pequeño se daba la ilusión de distancia y profundidad. "¡Pero es obvio!" me dijo un chico, y no, no lo es. Nosotros ya estamos educados para interpretar así ese código, pero no es lo más obvio. Los niños pequeños, por ejemplo, a menudo no entienden que ese objeto pequeño no está arriba de los demás, sino que se supone que está a lo lejos.


"La boda de la Virgen" de Rafael Sanzio, una de las primeras pinturas que juega magistralmente con la percepción de distancia y profundidad. Compárese con la de abajo, de origen medieval:



Si esto sucede en situaciones cotidianas, imagínense lo que pasará en casos de mayor complejidad. Por ejemplo, un occidental de hoy, que no conoce los códigos y la simbología del arte maya, podría ver en la lápida del rey Pakal en Palenque a un astronauta, pues en cambio sí estaría familiarizado con los códigos de la cultura pop y la ciencia-ficción. Interpretar los códigos del arte maya no es una tarea nada sencilla, pero quienes han estudiado arduamente para hacerlo nos dicen que la lápida representa al rey Pakal descendiendo al Xibalbá, con una ceiba, el árbol sagrado de los mayas, creciéndole del pecho; todo lo cual constituye, por cierto, una representación común del paso a la otra vida, según tengo entendido.


Otro ejemplo relacionado es la supuesta similitud que existe entre las culturas maya y egipcia. Para una persona que no conoce los códigos arquitectónicos y artísticos de dichas culturas, las pirámides de Egipto y las de Chichén-Itzá se ven iguales, o por lo menos sospechosamente parecidas. Esta percepción proviene, una vez más, de su ignorancia. La persona en cuestión sólo sabe que esas culturas son diferentes a la suya, y por eso las ve parecidas. De ahí que estén dispuestas a aceptar teorías extravagantes sobre el supuesto contacto cultural entre Egipto y el Área Maya, ya sea a través de la Atlántida, de los extraterrestres o ambos. Estas personas argumentan que esas similitudes “no pueden ser coincidencia”, pero lo cierto es que no existen tales similitudes, y es por ello que quienes pasan la vida estudiando a los mayas y a los egipcios se ríen de esas ridículas teorías, mientras que son los que ignoran sobre el tema quienes se dejan convencer “himbestigadores” de lo paranormal.



Pero también tendemos a configurar el mundo natural mediante “códigos” de los que se necesita conocimientos para interpretarlos. Cuando yo veía las abundantes palmeras que crecen en esta ciudad tropical en la que vivo, se me figuraba que todas eran de una misma especie. No veía diferencia alguna entre ellas, más que el tamaño, que atribuía a su edad.

Fue hasta que estábamos armando nuestro jardín, que mi esposa (bióloga, ella) me hizo notar que en realidad hay muchísimas especies y variedades de palmera y me enseñó a ver los detalles que las caracterizan. No es que literalmente no pudiera ver esos detalles, por supuesto, es sólo que no significaban nada para mí y por eso mi mente los ignoraba. Ahora, cuando paseo por la calle, veo los diferentes tipos de palmeras, sin confundirlas unas con otras, algo que antes simplemente no podía hacer.


Así, una persona que no tenga los elementos para interpretar un fenómeno de forma adecuada, no podrá ver lo que en realidad es, sino lo que sus preconcepciones le permitan. Fenómenos físicos sencillos, como la contracción y expansión de la materia debido al cambio de temperatura; o químicos, como la combustión de materia orgánica en un cementerio o pantano, podrían hacer oír o ver fantasmas a quien no tuviera conocimientos básicos de física o química. Fenómenos meteorológicos o astronómicos, u objetos aeronáuticos inusuales podrían ser confundidos con naves espaciales por quien no tiene los conocimientos para interpretarlos como se debe.

Por ello, creo que para ver el mundo es necesario adquirir conocimientos. De lo contrario, sería como verlo a través de una pantalla muy nebulosa, o con una resolución muy baja en dieciséis colores. O dicho de otra forma, el conocimiento nos libra de la ceguera.

Para saber más:

viernes, 3 de septiembre de 2010

Vampiros


Estaba yo tranquilo leyendo, o viendo tele, no recuerdo, cuando llegó mi pequeñín de tres años y preguntó:


-Papá, ¿cómo se llaman los murciélagos que chupan sangre?

-Vampiros.- respondí con tranquilidad.

-No, papá. -me dijo el chiquitín -Los murciélagos que chupan sangre.

-Por eso, hijo, vampiros.- repetí.

-No, papá.- insistió como si yo no hubiera entendido su pregunta -Los murciélagos que chupan sangre.

-Hijo,- le dije con cierta impaciencia -Los murciélagos que chupan sangre se llaman precisamente muciérlagos vampiros.

-No, papá.- me dijo él con mucha dignidad -Se llaman "hematófagos".- se dio la media vuelta y se fue.


Me fregó.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Algunas palabras que usan los tontitos para parecer inteligentes

*Corregido y aumentado gracias a los amables lectures de este blog.




Todos sabemos que entre los políticos y el medio corporativo no abunda la gente extraordinariamente culta, y para comprobarlo basta oírlos hablar. Pero como estas personas deben cuidar su imagen pública y dar la apariencia de que junto con el éxito económico y el poder político también poseen cultura, usan ciertas palabrejas domingueras.


Los tontitos han escuchado que la gente culta e instruida utiliza palabras muy rimbombantes y que tienen muchas sílabas. Un ejemplo divertido es la frase: Quisquilla que cae en estado onírico es arrastrada por el cauce fluvial, que no es sino una forma culterana de decir Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.


Aunque éste es un ejercicio curioso y simpático, y lo cierto es que muchas veces los cultosos hacen gala de pedantería innecesaria para demostrar su acervo, en general una persona realmente culta utiliza palabras "elevadas" porque son las que mejor expresan las ideas que quieren comunicar.


Los tontitos no entienden esto, desde luego, y creen que el uso de palabras depende del mero capricho, y que lo único que se necesita para aparentar cultura es usar una palabra que tenga muchas sílabas. Veamos algunos ejemplos.


Coadyuvar: Los tontitos no dicen que su plan, estrategia o medida "ayudará" a lograr tal o cual propósito. "Ayudar" es una palabra muy simple que usa cualquier persona. Entonces, dicen "coadyuvar". Ahora bien, esta palabra significa lo mismo que "ayudar", pero con tres letras de más. Éstas vienen del prefijo "co-" que, añadido al verbo significa "hacerlo conjuntamente". Dicho de otra forma, la palabreja significa "ayudar a ayudar", lo que la convierte en una cima del pleonasmo innecesario.


Problemática: Favorita de los tontitos cuando se quieren ver cultos dicen "la problemática es" o "esta persona tiene una problemática". ¡Qué tontería! La palabra es "problema". Pero problema tiene dos sílabas menos y por lo tanto menor prestigio. La palabra "problemática" tiene un uso legítimo: significa un conjunto, sistema o síndrome de problemas interrelacionados. Pero los tontitos lo usan en vez de "problema" como si fuera cualquier cosa.


Violentar: "Violentar" es atacar violentamente a una persona, grupo, institución, ente, o lo que sea. No se "violenta" una ley, se "viola", aunque esta palabra tenga tres letras menos.


Mandatar: Palabra favorita del foxismo. La ley no "mandata", "manda", en el sentido de "ordena". Hay "mandatarios", "mandatos" y "mandamientos", pero la palabra "mandatar" simplemente no existe.


Demasiado: Los tontitos sienten que decir "mucho" en un contexto formal, académico u oficial es muy pobre. Entonces dicen "demasiado", como "hay que apoyar demasiado..." o "es demasiado eficiente". Pero "demasiado" no es lo mismo que "mucho" ni significa "muy mucho", ni nada por el estilo. "Demasiado" significa "de más", "en exceso", y tiene por ello una connotación negativa. Decir que una persona es "muy limpia" es algo positivo, pero al decir que es "demasiado limpia", quizá estaremos queriendo decir que tiene algún desorden obsesivo compulsivo. Si alguien se "esfuerza mucho", lo estamos elogiando, pero si decimos "se esfuerza demasiado", estaremos indicando que mucho de ese esfuerzo es innecesario o no rinde frutos. Yo diría que los que usan demasiado la palabra "demasiado", son demasiado tontos. ¿Captan?


Aperturar: Ésta es la palabra favorita de empleados bancarios o grises oficinistas en general. "Le vamos a aperturar su cuenta, señora", dice el empleaducho mientras piensa para sí mismo "Oh, soy tan inteligente que tengo una licenciatura en Administración de Empresas". Creyéndose muy ingenioso, el tipín, dice "aperturar" en vez de "abrir", y es que "abrir" tiene muy pocas sílabas y... bueno, ya quedó claro cómo piensan los tontitos. "Apertura" es un sustantivo que significa "acción y efecto de abrir", pero la palabra "aperturar" no existe. Lo peor es que ahora los tontitos creen que el efecto de "aperturar" es una "aperturación". Lo mismo va para palabrejas similares como "recepcionar" o "capturación".





Mexicanos y mexicanas: Durante siglos todos entendimos que el plural con forma de masculino en español significaba neutro, y nadie jamás le imprimió una carga machista. No sé a qué amargosa sin autoestima le dio por sentirse ofendida y/o excluida con esos términos, pero el responsable de popularizarlo en nuestro país fue Vicente Fox, el mismo presidente mocho que estaba en contra del derecho de las mujeres a poner fin a su embarazo y que dijo lo de las "lavadoras de dos patas" (para que vean que se puede ser políticamente correcto y machista al mismo tiempo). Como toda la corrección política, ésta no se dio por un logro de la lucha de las minorías oprimidas, sino por la mecadotecnia: se trata de no ofender a posibles "clientes" y/o "votantes", de allí que estos términos se usen sobre todo en el discurso politiquero y en la cultura corporativa. Para una explicación bien fundamentada y razonada de por qué esto no es correcto, hacer click aquí.


Términos políticamente correctos en general: Bueno, ya saben ustedes qué pienso de eso.


¿Se les ocurre alguna otra?

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