martes, 29 de agosto de 2017

Batman y Harley Quinn



Hey, amigos. Ego aquí. Hace tiempo que no tenemos una colaboración en este blog. Hoy le toca el turno a mi camarada y editor en Voz Abierta, Armando E. Torre Puerto, que nos trae, justo para el anuversario 25 de Batman: The Animated Series, su reseña de la peli animada que nos lleva de regreso al Universo Animado DC. Disfruten y no dejen de visitar su fabuloso blog sobre cómics, Ralph Dibney, The World-Famous Elongated Man.

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Dada la popularidad de sus protagonistas, Batman and Harley Quinn es una película que lo tenía todo para ser el regreso perfecto al Universo Animado de DC, justo a tiempo para celebrar su 25º aniversario... pero se quedó corta. El concepto, aunque potencialmente bueno, no maduró los suficiente y el resultado es una película entretenida y fácil de ver, pero intrascendente.

Esto puede resultar frustrante para muchos fans de largo kilometraje, ya que este 5 de septiembre se cumplirán 25 años del estreno Batman: The Animated Series y todo el universo de series y personajes que iniciaron con ella. Es un regreso, completamente legítimo con los creadores originales, pero que no le llega al material original.



La premisa de la película es simple y buena: algún tiempo tras su retiro como supervillana, Harley Quinn escapa del olvido ayudando (e irritando) a Batman y Ala Nocturna en un desventurado viaje para salvar el mundo de Hiedra Venenosa y el Hombre Florónico. La idea es que, con algo de empatía y fe en ellos, hasta los desadaptados como Harley tienen el potencial de salvar al mundo.

Como la misma película los define (desde el trailer) la química entre personajes es muy buena. Ala Nocturna ve algo rescatable y de valor en Harley, pero como esto va contra todo sentido común, Batman desconfía. A su vez, Harley ve mucho rescatable y de valor en Hiedra Venenosa, dejando a su cómplice, el Hombre Florónico como la mala influencia y fuente del conflicto.

La situación, en efecto, genera entretenimiento y situaciones humorísticas. Quienes prestamos atención a los detalles secundarios pero muy memorables de Batman: The Animated Series, por ejemplo, recibimos un hilarante tributo. No tiene mucho sentido, pero cumple su doble función muy bien.



Los actores de voz hicieron un buen trabajo. El Batman de Kevin Conroy estuvo impecable como siempre. Melissa Rauch (The Big Bang Theory) y Paget Brewster (Criminal MindsCommunity) son voces que definitivamente se sienten de reemplazo para Harley Quinn y Poison Ivy, pero como hacen un buen trabajo, eso sólo lo van a percibir quienes están acostumbrados al DCAU. El mejor aporte de la película en este sentido es el regreso de Loren Lester como Ala Nocturna. No sólo retoma el rol, sino que le devuelve el carisma y sincronía cómica que se perdieron tras las primeras dos temporadas de Batman: La Serie Animada.

Algunos fans del DCAU se ofendieron al ver el lado irreverente y sexy de Harley Quinn y en especial, de Ala Nocturna, pero son facetas que ya varias historias habían dejado bastante claros. Ambos son adultos de libido alegre, pero con suficientes modales de cama para esperar consentimiento. Y este resulta útil en el guión para establecer un vínculo de confianza entre ellos, que Batman no comparte.

El pecado real de esta película es la estructura del guión y la animación. El punto de toda buena road movie como ésta es mostrar un cambio entre personajes aparentemente incompatibles que se ven forzados a convivir mucho tiempo (Batman y Harley), pero aquí el énfasis estuvo en cómo ellos logran su objetivo inicial (detener a Hiedra y al Hombre Florónico). Este defecto es evidente desde el planteamiento, que hace poco por establecer la situación de los protagonistas, pero pone todo el peso en establecer el plan de los villanos a vencer.



El plot está bien, pero el punto de la estructura debió de ser mostrar como una Harley Quinn reformada pero atrapada en una vida sin sentido se transforma en una campeona. Hiedra igual queda abandonada. La película invierte los roles que ella y Harley tenían en la serie; ella se ve como secuaz de un hombre abusivo, y Harley es la amiga liberadora. Es una lástima que la estructura hace poco por lucir este revés.

La animación es decepcionante a simple vista. Recientemente Warner ha hecho maravillas visuales como Young Justice, pero Batman and Harley Quinn fue un retroceso. Se esperaría que algo producido en 2017 supere películas de los noventas como Batman: Mask of the Phantasm, pero hay hasta capítulos de la vieja serie con mejor animación. No es terrible, pero en muchos casos los personajes no están bien dibujados y los ángulos son aburridos.  No porque sea una comedia los ángulos tienen que parecer de sitcom grabado frente a un estudio (sólo faltaron las risas). Batman: Return of the Caped Crusaders también es comedia, está basada en lo que casi fue un sitcom, y tiene unos ángulos hermosos. 



Parte de la decepción con esta película es confirmar que ni el legendario productor y diseñador Bruce Timm es infalible. Tanto la animación como el guión hubiesen quedado bien con un poco más de tiempo. Quizás esos veinte días necesarios para que el lanzamiento coincida con el aniversario del DCAU también hubiesen logrado una mejor estructura.

A final de cuentas, Batman and Harley Quinn es una película que aunque se deja ver con facilidad, también deja bastante que desear a quienes llevamos 11 años esperando el condenado regreso del Universo Animado DC.

Calificación: 2.5 de 5. Obligatoria para fans de Batman: The Animated Series.

viernes, 25 de agosto de 2017

¡Dragones vs zombis! El realismo de "Game of Thrones"



NOTA: Una versión de este texto, ligeramente distinta, apareció en Voz Abierta después del final de la séptima temporada, con una reseña de la misma.


Este domingo se estrena el último capítulo de la penúltima temporada de Game of Thrones, una de las series más populares y aclamadas de esta “Edad Dorada de la Televisión”. También una de las más polémicas y criticadas, y de las que despierta más mame. Basada en la épica e inconclusa saga literaria de George R.R. Martin, A Song of Ice and Fire, ha sido objeto de muchas discusiones sobre sus diferentes aspectos: su fidelidad a la fuente original, su contenido violento y sexualmente explícito, sus implicaciones ideológicas y morales, su calidad narrativa y su consistencia, etcétera.

En esta penúltima temporada, una de las quejas que los fans han manifestado es que se ha perdido verosimilitud: suceden cosas muy descabelladas, demasiadas coincidencias improbables y contradicciones con cosas que antes ya se habían establecido. A esto algunos otros responden que “duh, es una serie de fantasía con dragones y zombis; puede pasar lo que sea”.

Por otra parte, ha habido quien desde siempre se ha quejado del exceso de violencia, muertes de personajes queridos y escenas sexuales innecesarias. Esto lo atribuyen al morbo tanto de Martin, como de los creadores de la serie y del público cochambroso en busca de sensacionalismo barato.

A eso responden los apologetas del show que “duh, es que es realismo, goe; así es la vida y la guerra”. A su vez, los críticos reviran “duh, qué realismo ni que ocho cuartos; si puedes decidir que haya zombis y dragones, puedes decidir que no haya tanta pinche violación”.

Dejando de lado a los unikos y diffferentes que son del 10% que nunca ha visto GoT y cuyas opiniones no importan, vamos a subirnos al tren del mame y tratar de aclarar estos puntos, cuáles son las virtudes y debilidades tanto de los libros como de la serie, y sobre todo, en qué consiste el ese tan cacareado realismo. Ojo, que voy a tratarlos como si ya hubieran visto y leído todo.


THE NIGHT IS DARK
AND FULL OF SPOILERS!



Realismo versus verosimilitud



Lo primero es entender las diferencias entre los conceptos de realismo y verosimilitud. Realismo se refiere a la fidelidad con la que una obra refleja la realidad del mundo, o sea, si lo que pasa en la obra coincide con lo que sucede o es posible en el mundo real.

La verosimilitud se refiere a la coherencia interna del relato. Por ejemplo, si ha quedado establecido que un personaje tiene cierta personalidad y motivaciones, no puedes hacerlo actuar de pronto y sin explicaciones de una manera opuesta. Tiene que haber una lógica interna.

Una obra puede ser fantástica y verosímil a la vez si respeta sus propias reglas. Por ejemplo, si ya estableciste que en tu obra hay vampiros que se mueren con la luz del sol, no puedes sacar un vampiro a pasear por la playa como si nada.

Existe una complicidad entre el autor y el lector, en la que este último decide suspender su incredulidad para disfrutar de una historia que sabe que no es o no puede ser verdad. Pero las inconsistencias rompen ese contrato tácito; sacan al lector o espectador de la ilusión en la que se encontraba y con ello le quitan algo del disfrute, lo cual naturalmente produce cierto enfado.

En general, GoT ha sido bastante congruente consigo misma, aunque a lo largo de sus ya muchos años, ha tenido momentos muy bobos que contradicen lo establecido. El problema es que esta última temporada nos ha dado muchos ejemplos así.



Es cierto que tratándose de una obra de fantasía es difícil determinar con claridad qué es posible y qué no lo es. En lo personal pienso que hay mucho nitpicking mamón. No veo por qué el Rey Helado no podría disparar su lanza mágica a tal distancia, o por qué los zombis no podrían tener las cadenotas con las que sacaron al dragón del agua helada (de hecho, ya los habíamos visto asaltar un puerto, de donde bien las pudieron haber tomado).

Lo que se me hace difícil creer es que, teniendo esos recursos, los zombis no hayan disparado jabalinas u otros proyectiles a nuestros héroes atrapados en el islote. Se me hace difícil aceptar la velocidad a la que se mueve todo mundo en esta temporada, y no porque yo sepa mucho del vuelo de los cuervos o los dragones, sino porque antes ya se había establecido que las distancias son enormes y que ir de un lugar a otro toma mucho tiempo. Y no es que tengan que mostrarnos todos los pormenores del camino; hay formas inteligentes de hacer elipsis.

En casos como ésos, responder “pues es que es una obra de fantasía” es una defensa simplona, perezosa y muy estúpida. Cosas como que Jorah Mormont se curara de lepra incurable con una noche de exfoliación en el spa de Sam es una estupidez que va más allá de toda fantasía. Y “pues hay dragones y zombis” no quita que eso sean pendejadas.

En realidad ese tipo de cosas no más me hace rodar los ojos sin que arruine del todo mi disfrute de la serie; lo que de veras me irrita es la actitud mamona de “es que es fantasía, goe”, porque están diciendo que los demás somos unos babosos que no entienden algo muy básico, cuando en realidad son estas personas las que está actuando como si no tuvieran criterio.

Lo bueno, lo malo y lo realista



Coincido con muchas de las críticas que se dirigen tanto a los libros como a la serie. Es cierto que Martin se mamó metiendo personajes y subtramas que no era posible llevar a ningún lado (Faegon, por ejemplo, o todo Dorne), complicando innecesariamente la historia en vez de hacerla avanzar, tomándose tiempos larguísimos para narrarnos que un personaje llegue del punto A al punto B, empeñado en mostrarnos todo el mundo y todas las civilizaciones que había creado (muy buen ejercicio de world-building, muy malo de narrativa).

La serie ha tomado muchas veces la decisión correcta de simplificar eliminando personajes y subtramas, y yendo al grano. Pero a cambio a menudo ha sacrificado la coherencia interna, dejando preguntas sin respuesta, haciendo actuar a personajes contra sus características ya conocidas y contradiciendo lo que ya sabíamos de este mundo imaginario, y todo para favorecer que la historia avance rápido, o no más por pura rule of cool y fan service.

Lo que tiene de genial la primera temporada (y el primer libro), es que inicia con un prólogo que te avisa “aquí va a haber magia”. Luego te sumerge en una historia de intriga política y suspenso, en un contexto social que intentaba ser un retrato lo más fiel posible de la Edad Media. Uno sentía que estaba viendo más una obra tipo The Borgias  o The Tudors que una serie genérica de fantasía y aventuras. Al final, te recuerda que “aquí, además de todo este desmadre, va a haber magia”. En sus mejores momentos esta saga no es precisamente El Séptimo Sello, pero sí se presenta como algo más sofisticado que, digamos, Las Crónicas de Narnia.

Desde el punto de vista narrativo, matar a Ned Stark es brillante, y matar a Robb es dos veces más brillante: te deja cimbrado el resto de la historia, sabiendo que tus héroes pueden morir en cualquier momento, y todo el suspenso consecuente es más fuerte. A su vez, eso es congruente con sus pretensiones de realismo.

Valar morghulis



Pero, ¿cómo se puede hablar de realismo en una serie en la que hay zombis, dragones, magia, elfos y demás? Bien, es que precisamente, Martin eligió ser realista en los asuntos humanos, es decir, en la psicología de los personajes y sus relaciones interpersonales, así como en la dinámica de las sociedades y en el tipo de acontecimientos que pueden ocurrir.

En efecto, Martin se basa principalmente en la Edad Media europea para crear el mundo de Westeros, con sus instituciones, valores, costumbres y creencias. Asimismo, varios acontecimientos y situaciones están inspirados en diversos hechos históricos. Por ejemplo, la Guerra de los Cinco Reyes se inspira en la Guerra de las Rosas (York vs Lancaster; Stark vs Lannister); la Boda Roja se basa en la Cena Negra, la religión del Dios Rojo es como el zoroastrismo, y la de los Siete es como el catolicismo; los dothraki son medio mongoles, medio sioux, y así por el estilo…

Pero lo más importante, Game of Thrones abandona una visión maniquea del bien y el mal típica de la fantasía heroica y en cambio nos presenta un mundo en el que junto al honor y la moral coexisten la traición y el abuso, porque los humanos somos capaces de ambos extremos; un mundo en el que entre los más nobles, como Ned Stark y Ser Barristan Selmy, y los más perversos psicópatas, como Geoffrey o Ramsay, hay muchas personas capaces de distintos grados de honor y de vileza.



Creo que a menudo caemos en interpretaciones simplistas cuando se trata de los contenidos morales de una obra. Que un autor retrate una sociedad misógina y clasista (como la Edad Media en la que se basa) no equivale a que la obra sea un vehículo de tales valores, o que el autor los comparta, o que sea eso lo que público busca. Hay que ir más allá de “si muestra A, promueve A”.

Martin no niega que existan el bien y el mal, y deja muy claro que pretende que simpaticemos con los buenos. Es sólo que los seres humanos somos mucho más complejos que sólo buenos o sólo malos, y que en la vida real no hay ningún principio metafísico que asegure el triunfo final del bien.

Basta revisar los libros de historia para recordar que muchas veces quienes tienen las más nobles causas fracasan. Algunos héroes tienen muertes indignas (Mahatma Gandhi, Martin Luther King), otros viven para ver y disfrutar los frutos de su lucha (Nelson Mandela). Algunos héroes tienen la fortuna de morir como mártires y convertirse en leyendas (Miguel Hidalgo) y otros viven para transformarse lentamente en villanos (Porfirio Díaz). Desde un principio, Martin estableció que su mundo sería, en los asuntos humanos, lo más parecido al mundo real.

Es coherente con esa visión que los buenos a menudo fracasen y los perversos triunfen, aunque eso obviamente no es lo deseable. Más aun, eso implica que cuando llegue el triunfo final del bien -que aunque no lo podemos asegurar en la vida, lo podemos esperar en el arte-, será todavía más emocionante por lo caro que nos ha costado.

Brincando al tiburón



Esa complejidad moral, esa sofisticación argumental, ese anclaje al mundo real que poco a poco se va mezclando con la magia y la aventura, son lo que hace de Game of Thrones una obra ambiciosa (aunque no siempre bien lograda), y lo que le ha atraído muchos lectores y televidentes.

¿Habrá algunos que sólo se emocione por las chichis, el gore y los dragones que pelean con zombis? Sí, y creo que son precisamente ellos los que salen con “¿de qué te quejas? es fantasía”.

No es que antes todo fuera perfecto, pero los errores eran más esporádicos, sutiles y fáciles de obviar. La serie ha tenido sus momentos muy pendejos, que han sido señalados, criticados y pitorreados puntualmente por los fans. Es sólo que esta última temporada ha sido pródiga en ellos, junto con las violaciones a la coherencia interna y la sobresimplificación.

La introducción de escenas de sexo gratuitas en las primeras temporadas siempre fue algo que los fans de los libros le criticaron a HBO. Es un recurso facilón, tan pueril como otro que abundado mucho en esta temporada: los rescates de último momento. Éstos casi siempre son emocionantes, pero van perdiendo efecto conforme más se usan. De igual forma eso de “todos los buenos mueren”, puede perder fuerza. Si se exagera en un sentido, la serie se vuelve boba; si se exagera en el otro, provoca rechazo en el público. A veces la serie ha logrado el equilibrio. Otras veces, no.

Sí lamento que algo se ha perdido de las primeras temporadas a las últimas, y sin embargo sigo disfrutando mucho de Game of Thrones, porque está más emocionante y espectacular que nunca, y se ha convertido en una de mis series favoritas. Sin duda ha dejado una huella en esta generación, creado escuela, elevado la barra de lo que podemos esperar de una historia de fantasía, y dado muchas, pero muchas emociones fuertes. Que al fin y al cabo eso es lo que buscamos en una buena historia: que nos haga sentir con intensidad.


viernes, 18 de agosto de 2017

Monstruos y héroes. Historias de horror y resistencia contra el nazismo



En 2013 inicié en mi página de Facebook una sección llamada Curiosidades de la historia, con viñetas breves sobre eventos, personajes y datos históricos poco conocidos por el público en general. Inició, como su nombre lo indica, para hablar de cosas curiosas, pero con el tiempo ha ido creciendo y evolucionando, y ahora es uno de mis proyectos favoritos.

A veces en ellas he querido recuperar aspectos poco conocidos de la historia con el propósito de vincularlos con asuntos del mundo actual. A veces de ellas se puede aprender lecciones importantes sobre los tiempos que vivimos.

Ante el crecimiento del fascismo en el mundo y en particular en los Estados Unidos, he decidido hacer una breve compilación de viñetas históricas que tienen que ver con el horror del nazismo y el heroísmo de quienes se ha opuesto a él. Me parecen tremendamente relevantes hoy. Veamos si aprendemos algo:

NADA DE QUÉ PREOCUPARSE CON HITLER



El 21 de noviembre de 1922 el New York Times publicó un artículo sobre Adolf Hitler, entonces ya líder del Partido Nazi, y cuya popularidad estaba ascendiendo de forma impresionante. 

La pieza describía la habilidad de Hitler para encender los ánimos de las multitudes que lo vitoreaban. Sin embargo, el Times aseguró que "numerosas fuentes confiables" afirmaban que el supuesto antisemitismo de Hitler era sólo un acto, un truco; que el austriaco simplemente usaba un discurso de odio contra los judíos para mantener entusiasmados a sus seguidores y así fortalecer su organización para finalmente llevar a cabo sus verdaderas agendas políticas. Que no había nada de qué preocuparse.

En 1933 Hitler llegaría al poder en Alemania y haría realidad el contenido de sus discursos. Primero fueron guetos, luego campos de concentración y finalmente campos de exterminio en los cuales murieron aproximadamente 6 millones de seres humanos, principalmente judíos.

Fuentes:
http://www.snopes.com/1922-new-york-times-hitler/
http://www.nytimes.com/times-insider/2015/02/10/1922-hitler-in-bavaria/?_r=0

EL HOMBRE DE LOS BRAZOS CRUZADOS



En junio de 1936, en medio de una multitud que saludaba a Hitler, August Landmesser se negó a reconocer al tirano. Nunca antes, quedarse con los brazos cruzados había sido tan grande gesto de valentía y dignidad...

...Y amor, pues Landmesser también tenía en mente a su esposa Irma, que era judía, y a la hija que tenía con ella. Las mujeres de su vida eran deshumanizadas por el discurso de odio del régimen nazi.
En 1938, Landmesser fue arrestado por "deshonrar a la raza" y llevado a un campo de concentración. Nunca volvería a ver a su esposa (entonces encinta) ni a su hija. Irma sería arrestada poco después, y tuvo que dar a luz a su segunda hija en prisión. 

Irma murió en las cámaras de gas en 1942, y August fue conscripto en la "infantería penal" para ir a luchar en Croacia, donde murió en 1944.

Las niñas Ingrid e Irene fueron separadas y cada una se refugió con diferentes familias. Sobrevivieron a la guerra, y al crecer, una de ellas adoptó el apellido de su padre, y la otra el de su madre, para mantener su memoria.


"THEY SHALL NOT PASS!"



Octubre de 1936. Hitler y Mussolini habían consolidado sus dictaduras en Alemania e Italia. La Guerra Civil Española, que daría como resultado el régimen de Francisco Franco, había iniciado ese mismo verano. El fascismo era visto aun como una ideología política aceptable por las tímidas democracias occidentales, libre para competir entre otras posturas y agendas.

Oswald Mosley, líder de un movimiento fascista británico, anunció marchas y mítines de sus camisas negras (a la usanza de Mussolini) en la zona de East End de Londres. Sus partidarios lanzaban discursos incendiarios contra los judíos y los migrantes, a quienes acusaban de todos los males de la sociedad. Miles de ellos marcharían justo por el barrio judío el domingo 4 de octubre.

Casi 100 mil vecinos del lugar, entre judíos y gentiles, presentaron una petición al gobierno para declarara ilegal esa marcha. Por esos días, linchamientos y asesinatos contra judíos eran ya comunes en los países gobernados por el fascismo. Sin embargo, el gobierno no sólo desoyó la petición, sino que asignó 7 mil oficiales de policía para asegurar libre paso a los marchantes.

Pero llegó ese día y sucedió lo inesperado. Judíos, irlandeses e ingleses; obreros, estudiantes, amas de casa y pequeños comerciantes; laboristas, socialistas, comunistas y anarquistas; hombres y mujeres, conformaron un contingente antifascista que superó en número a los fascistas y a la policía. Construyeron barricadas, y armados con utensilios de cocina, botellas y ladrillos, hicieron retroceder al contingente fascista. La marcha fue cancelada.

El grupo antifascista coreaba el lema "They shall not pass!", es decir "¡No pasarán!", en alusión a los republicanos españoles que resistían la agresión franquista. Ese día, los fascistas no pasaron.

Un mural conmemora la Batalla de Cable Street, como fue conocido el combate.

Fuente: 

UN ORGULLO PARA SU RAZA



Joe Louis era el boxeador negro más aclamado de los Estados Unidos. Max Schmeling era el boxeador ario más aclamado de la Alemania Nazi. La pelea estaba destinada a ser legendaria.

En 1936, la primera pelea fue ganada por Schmeling: nocaut en el duodécimo round. Su victoria fue usada como arma propagandística del régimen nazi: era la prueba de la superioridad de la raza aria.

Dos años después llegó la revancha. Louis noqueó a Schmeling en el primer round. Hitler estaba furioso y ordenó dejar de usar a Schmeling como propaganda.

A pesar de todo, Schmeling no era nazi. Se opuso públicamente a varias políticas del régimen y salvó a dos chicos judíos de la persecución de la Gestapo. Como castigo, Hitler lo envió a una misión suicida en Creta, de la que sin embargo regresó con vida.

Louis, por su parte, se enlistó en el ejército estadounidense cuando inició la guerra. En las fuerzas armadas se practicaba la segregación, y él mismo fue enviado a servir en un cuerpo exclusivo para negros. Así, con todo y ser un héroe nacional y un símbolo de esperanza para los afroamericanos, sirvió en un ejército que lo discriminaba por su raza. Cuando le cuestionaron al respecto dijo "Hay muchas cosas que están mal en este país. Pero Hitler no va hacer que estemos mejor."

En una ocasión alguien le dijo al periodista deportivo Jimmy Cannon que Joe Louis era un orgullo para su raza.

-Así es -respondió-, es un orgullo para su raza: la raza humana.

Fuente:

KEEP CALM



Seguramente hemos visto muchas versiones de esta imagen. El origen de este popular meme se remonta a 1939, en el contexto la Segunda Guerra Mundial. El gobierno británico colocaba éstos y otros carteles por Londres cuando la ciudad sufría los constantes y atroces bombardeos de la aviación nazi. La idea era alentar al pueblo londinense a mantener la moral elevada. Otros carteles contenían leyendas como "La libertad está en peligro, defiéndela con todas tus fuerzas" y "Tu coraje, tu alegría, tu resolución nos traerán la victoria".

Flema británica: es justo lo que se necesita para mantener la calma cuando te está bombardeando la Luftwaffe.


LA MARSELLESA EN EL CAFÉ DE RICK



Casablanca es una de las más célebres obras de la Era Dorada de Hollywood, ambientada en la epónima ciudad Marroquí, entonces bajo el régimen fascista de la Francia de Vichy, títere de la Alemania Nazi.

Hay una escena en este filme en la que, para acallar a unos alemanes que cantaban en el Café de Rick, el héroe checo Victor Laszlo, hace que la banda toque "La Marsellesa". En seguida, un coro de refugiados de guerra se une, con el llanto en la garganta y lágrimas en los ojos.

¿Conmovedora, verdad? ¿Y si les dijera que no es actuación?

En 1941, cuando se rodó la película, la Segunda Guerra Mundial estaba en curso. Francia estaba bajo la bota de la Alemania Nazi, Gran Bretaña resistía a duras penas y los Estados Unidos no tenían visos de querer meterse. No es sólo que Michael Curtiz, el director, fuera un judío húngaro con familia aún en Europa. De hecho, él consiguió a actores y extras que fueran realmente refugiados de guerra.

En especial la actriz Madeleine LeBeau: ella apenas había logrado escapar de Francia en 1940 con los nazis pisándole los talones. Ninguno de ellos estaba seguro de cómo terminaría el conflicto o de si alguna vez volverían a sus hogares en libertad. Es decir, cuando ustedes ven las reacciones de los parroquianos del Cafe de Rick, están viendo la pasión real de seres humanos reales.

Aquí la memorable escena:




EL TRABAJO OS HARÁ LIBRES



Ésa es la traducción del alemán "Arbeit macht frei", frase que ostentaba la entrada del campo de exterminio de Auschwitz, en Polonia, el mayor de los mataderos nazis y en el que más de 1 millón de personas (judíos, gitanos, eslavos, presos políticos, homosexuales y testigos de Jehová) perdieron la vida.


La frase se encontraba también en otros campos de concentración y era uno de los lemas que el régimen nazi había heredado de la República de Weimar. Su origen parece estar la novela moralista de Lorenz Diefenbach, titulada precisamente Arbeit macht frei, en la que exhorta a estafadores y tahúres a buscar el camino de la virtud en el trabajo honesto.

Sin embargo, en las puertas de Auschwitz, la frase se presenta como una burla de crueldad inhumana: los prisioneros eran esclavizados hasta que ya no resultaban útiles y entonces se les asesinaba. Un recordatorio de que un régimen tiránico y opresor puede prometerte toda clase de recompensas si "trabajas duro". Promesas que no tiene la menor intención de cumplir.


Fuente:


LOS TRIÁNGULOS ROSA




El aparato de opresión y exterminio nazi iba dirigido sobre más víctimas de las que por lo común se recuerda. Así como los judíos eran marcados con una Estrella de David amarilla, los homosexuales en los campos de concentración debían usar un triángulo de color rosa.

Alrededor de 15,000 hombres (y un número indeterminado de mujeres) homosexuales fueron a parar a los campos de concentración, donde la tasa de mortandad para ellos fue del 60%, pues recibían un trato especialmente cruel por parte de sus captores.

Tras la derrota del Reich, mientras que presos de otros tipos fueron liberados, los de los triángulos rosas fueron simplemente reencarcelados, tanto por la capitalista República Federal de Alemania, como por la comunista República Democrática de Alemania, pues en ambos países la homosexualidad continuó siendo un delito. Algunos pasaron muchos años en prisión después de la guerra.

Los homosexuales no comenzaron a ser reconocidos como víctimas del Holocausto sino hasta la década de los 80. Alemania no admitió su culpa frente a la comunidad gay sino hasta el año 2002.



¿ESTÁ BIEN GOLPEAR NAZIS?




No muchos lo saben, pero los cómics del Capitán América, creado por Jack Kirby y Joe Simon en 1941, aparecieron varios meses antes de que Estados Unidos entrara a la Segunda Guerra Mundial. Con todo, ya desde el primer número podemos ver en portada al Capi metiéndole un buen puñetazo al mismísimo Adolf Hitler. No a todos les gustó esta idea.

En ese entonces el nazismo era considerado una opción política válida como cualquier otra en Estados Unidos, donde había agrupaciones más o menos abiertamente nazis. Además, la mayoría de los estadounidenses consideraba que la guerra en Europa no era asunto suyo y que debían permenecer en el aislacionismo.

Para miembros de movimientos filo-nazis como "America First", el poner en la portada de un cómic a un personaje golpeando al gobernante legítimo de un país amigo era una ofensa imperdonable. Máxime cuando los creadores eran ambos judíos.

La editorial recibió múltiples insultos, peticiones para despedir a Simon y a Kriby e incluso amenazas de muerte por parte de los nazis locales. La cosa se puso tan grave que el mismo alcalde Nueva York, Fiorello LaGuardia, proporcionó seguridad para cuidar a la comañía y a los creativos. Resulta que LaGuardia no sólo era anti-nazi, sino que le gustaban mucho las historietas y aquel cómic del Capí le había caído de maravilla.

Entonces, ¿está bien golpear nazis en la cara? Sí, sí lo está.


ADOLFO EL LOBO



Theodor Seuss Geisel, mejor conocido como Dr. Seuss, es recordado con cariño como el creador de Cómo el Grinch se robó la Navidad y otras hermosas historias infantiles clásicas. Pero también tuvo una etapa como caricaturista político.

En 1941 publicó la caricatura que aquí se ve. Representa a una madre leyendo la historia de Adolfo el Lobo (Hitler, claro está). La leyenda reza:"...Y el lobo masticó a los niños y escupió sus huesos... Pero ellos eran niños extranjeros, así que no importa."

La crítica iba contra el aislacionismo de los estadounidenses ante el avance de los nazis en Europa. Muchos refugiados, especialmente en nombre de sus niños, habían solicitado asilo en los Estados Unidos, pero se les había negado debido al rechazo de una buena parte de la sociedad. La playera de la mujer en el cartón dice "America First", referencia a un grupo aislacionista filo-nazi que se oponía a acoger refugiados.

Entre los niños refugiados a los que se les negó asilo se encuentra la tristemente célebre Anne Frank.
Más información:
LOS MOSQUITOS ASESINOS DE HITLER




Otoño de 1943, las tropas británicas y norteamericanas avanzaban hacia el norte por la Península Itálica, obligando a las fuerzas de la Alemania Nazi a replegarse. Entonces Heinrich Himmler, y el entomólogo Erich Martini llevaron a cabo un plan: atacar a los Aliados con mosquitos portadores de malaria.

Para ello inundaron los caminos que llevaban a Roma, usando en reversa las bombas que normalmente se empleaban para drenar los ríos y pantanos. Después, los nazis soltaron millones de larvas de Anopheles labranchiae, una especie de mosquito portador de la malaria.

Las tropas británicas y estadounidenses fueron tratadas con la medicina correspondiente, por lo que el plan de los nazis fracasó. Sin embargo, la población italiana local no estaba preparada para esto: los casos de malaria pasaron de 1,200 en 1943 a casi 55,000 el año siguiente. La malaria siguió siendo un grave problema de salud pública en la región hasta que los pantanos fueron drenados nuevamente en 1950.

La región, fluvial y pantanosa, siempre había sido problemática, y desde tiempos romanos se habían llevado a cabo grandes obras hidráulicas para impedir el estancamiento de agua y la proliferación de la enfermedad. Su nombre, por cierto, viene del italiano medieval "mala aria", un mal aire, pues se creía que el aire de los pantanos la producía.

FRANCIA NEGRA, FRANCIA LIBRE




En la imagen se puede ver a dos soldados africanos luchando en Francia en invierno de 1944. Con la mitad de Francia bajo el gobierno de Vichy, títere de Hitler, y la otra mitad bajo control directo del Tercer Reich, la Francia Libre dependía de sus tropas coloniales para hacer la guerra.

Más de 200 mil soldados africanos pelearon como voluntarios por la Francia Libre en la Segunda Guerra Mundial. 25 mil de ellos murieron en combate y otros tantos miles fueron masacrados por los nazis en campos de prisioneros. Uno de esos soldados, y que logró escapar "por un pelo" de ser asesinado por los nazis, sería el futuro presidente de Senegal, Leopold Senghor.

Una vez liberada Francia, Charles De Gaulle consideró que era demasiado peligroso tener a tantas tropas africanas en Europa, por lo que ordenó el "blanchiment" (blanqueamiento) del ejército, sustituyendo a los soldados negros por nuevos reclutas blancos.

A pesar de su valerosa contribución a la derrota del nazismo y la liberación de Francia, los soldados africanos sufrieron discriminación y malos tratos. No se les pagó lo prometido y se les negó el derecho a una pensión, además de que fueron borrados de la historia nacional.

Ver más:
QUIEN SALVA UNA VIDA..



En  1938 el corredor de bolsa inglés Sir Nicholas Winton viajó a Checoslovaquia para visitar a un amigo. Ahí conoció la situación de los campos de prisioneros atestados de judíos y disidentes políticos que huían de la región de los Sudetes, recientemente anexada por la Alemania Nazi.

Alarmado por las condiciones en que se encontraban los refugiados, por la violencia que sufrían los judíos en territorio nazi, y por la certeza de que Hitler pronto invadiría el resto de Checoslovaquia, Winton organizó el rescate de 669 niños, que gracias a él pudieron escapar del Holocausto y encontrar una vida segura en Inglaterra.




El gobierno español, en apariencias neutral, pero de hecho aliado de Hitler, ignoraba sin problemas la realidad del Holocausto. No así el jefe de la legación española en Budapest, Ángel Sanz Briz.

En 1944, cuando el Tercer Reich estaba a la defensiva y el exterminio se aceleraba, Sanz Briz encontró un decreto de 20 años antes que reconocía como ciudadano español a todos los descendientes de los judíos sefardíes expulsados de la Península Ibérica por los Reyes Católicos.

Briz obtuvo la autorización y comenzó a literalmente sacar familias enteras de los vagones que llevaban judíos a los campos de exterminio. Sefardíes o no, Sanz Briz hizo lo que pudo y salvó la vida de 5 mil personas.

Gilberto Bosques era el cónsul mexicano en el puerto francés de Marsella. Tras el ascenso de Franco en España, muchos habían huido a Francia, pero ahora en 1940 este país había sido ocupado por la Alemania Nazi.

Entonces Bosques dedicó sus esfuerzos a salvar las vidas de miles de personas amenazadas por el fascismo. Para ello, otorgó visas mexicanas que garantizaban un salvoconducto para viajar a este país. Unas 40 mil personas lograron escapar de la Francia ocupada y salvar la vida gracias a él, incluyendo a personajes como María Zambrano, Manuel Altolaguirre, Max Aub, Leonora Carrington y Brigida Alexander.




Bajo las órdenes del dictador portugués Antonio de Oliveira Salazar, estaba prohibido a los diplomáticos portugueses ayudar específicamente a los judíos, rusos o refugiados de otros países.

En 1940, el cónsul portugués en Burdeos, Arístides de Sousa Mendes, era buen amigo del  rabino Chaim Hersz Kruger, y le ofreció darle la documentación necesaria para salir de Burdeos. Kruger se rehusó: no iba a dejar a sus compatriotas y feligreses para salvarse él mismo.

Sousa tuvo un momento de iluminación: debía salvarlos a todos. Así que desoyó las órdenes de su gobierno y decidió ofrecer visas portuguesas gratuitas a todo aquel que lo pidiera. 38 mil personas, entre ellas 10 mil judíos, pudieron escapar de Francia gracias a sus esfuerzos.

Reza el Talmud "Quien salva una vida, salva al mundo entero". Vidas como ésas son las que valen la pena vivirse.

Fuentes:

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